Mundial baloncesto 2019

Veteranos con la ilusión de un niño

Colom, Rabaseda y Beirán, los tres debutantes con la selección, quieren brillar hoy ante Puerto Rico en el segundo envite de España en el Mundial

España - Australia en directo

Enviado especial a Cantón (China)Actualizado:

Es raro encontrar nuevos integrantes en la selección. Está tan formado el grupo y son tan raras las bajas que cada verano suelen ser los mismos jugadores los que defienden el escudo de España. Entrar en la «familia» cuesta y lo saben bien los tres debutantes en esta Copa del Mundo: Quino Colom, Javi Beirán y Xavi Rabaseda. Por diferentes circunstancias, su aterrizaje en el vestuario de la selección en un gran torneo ha sido complicado, pero ninguno de los tres bajó nunca los brazos y el premio les ha llegado, al fin, en este año de ausencias inesperadas.

Colom, el emigrante que alcanzó las estrellas

Los problemas económicos del Bilbao Basket hace cinco años hicieron reflexionar a Quino Colom. Después de una década jugando en la ACB, le llegó la opción de irse a Rusia y no se lo pensó. Hizo la maleta rumbo a Kazán, donde comenzó su ascenso imparable hasta este Mundial de China. «Salir de España fue duro, pero parece que eso me ha ayudado a ser más valorado que cuando jugaba en la ACB», afirma el base en una conversación con ABC. Tras cuatro temporadas fuera –Rusia y Turquía–, Colom volverá este año a casa para jugar en el Valencia Basket. «Estos años he podido madurar bastante. Salir es una experiencia muy positiva, porque he aprendido otra cultura y he crecido mucho como persona y jugador.

Quino Colom
Quino Colom - FEB

Si todo esto me ha llevado a la selección española quiere decir que la decisión fue la acertada», apunta el andorrano, que hoy disputará ante Puerto Rico (14.30 h., Cuatro) su segundo partido oficial con España.

Beirán, un «coco» que nació bajo una canasta

Acaba de terminar su segunda licenciatura y Javi Beirán ya piensa en nuevos retos. «Me hacen falta estas inquietudes para desconectar del baloncesto», explica el madrileño, al que la oportunidad de jugar un Mundial con España le ha llegado con 32 años. Es hijo de José Manuel Beirán, plata en Los Ángeles y uno de sus referentes vitales. El ejemplo de su padre –psicólogo deportivo tras colgar las botas– le llegó dentro y fuera de la cancha y por ahí comenzó su interés por los estudios, la lectura y la fotografía. «Estudiar una carrera creo que es fundamental, porque no todos los jugadores van a poder vivir del baloncesto cuando se retiren y porque te ayuda a crecer como deportista», señala el nuevo jugador del Gran Canaria. Él acabó primero ADE y este año se licenció en Periodismo. No sabe dónde acabará cuando se retire, aunque lo que sí querría es hacerlo con una medalla en el cuello, como su padre. Scariolo le ha traído a China para cumplir con un rol secundario, aunque fundamental en estos partidos de la primera fase, donde su participación permitirá descargar de minutos a los jugadores con más peso en el equipo.

Rabaseda: don erre que erre

A estas alturas, Rabaseda tendría que estar perdido en alguna playa junto a su mujer, pero las suyas han sido las vacaciones canceladas más felices de la historia. Su sonrisa el día que Scariolo le anunció que era uno de los elegidos para el Mundial alumbraba toda la cancha. Tras varios veranos quedándose fuera en el último momento, pensaba que esta vez el final sería el mismo de siempre. De hecho, cuando Scariolo le llamó para que hiciera la concentración le dejó claro que era casi imposible que estuviera en China, pero a él no le importó. Don erre que erre. «Fue una sorpresa para mí. No me lo podía creer, pero he luchado mucho por este sitio y al final ha llegado la recompensa», reconoce a ABC el jugador del Gran Canaria, que debuta en el Mundial a los 30 años. Ha llegado hasta aquí cargado de humildad. «Sé que aquí tengo un rol distinto al que tengo en mi equipo. Aquí hay jugadores mejores que yo, que llevan más años y que deben asumir el peso. Yo lo entiendo y solo pienso en hacerlo lo mejor posible», explica el catalán, que, como sus dos compañeros, confía en acabar esta aventura en el podio. «Sería el mejor broche», señalan felices los tres.