La explosión de Velickovic o cómo olvidar a Messina
Velickovic celebra una canasta durante la serie contra el Caja Laboral - acbphoto/Ángel Martínez
liga endesa

La explosión de Velickovic o cómo olvidar a Messina

Llegó al Real Madrid con la vitola de mejor jugador joven de Europa, pero ha tardado tres años en dar signos de su calidad

emilio v. escudero
madrid Actualizado:

Pabellón de Pionir de Belgrado, quizá la cancha más caliente de Europa. Nueve mil fieles incansables al desaliento. Bengalas, cánticos, banderas… El Real Madrid, visitante ocasional de la pasada Euroliga, termina cayendo derrotado por un punto, pero la grada no se conforma con el triunfo. Quieren algo más. Allí, al fondo del banquillo, vestido de calle, aguarda Velickovic, que no ha jugado por culpa de una lesión, la enésima desde que dejó Belgrado en 2009 para fichar por el Madrid.

Pionir le aclama. Exige su salida al centro de la cancha en un homenaje improvisado que da una muestra de lo que el jugador serbio significa para el club. Un héroe de la historia moderna de la entidad, con la que consiguió seis títulos en tres temporadas, además de ser elegido mejor jugador joven de la Euroliga.

Con esa tarjeta de visita fue como aterrizó en Madrid hace tres temporadas de la mano de Ettore Messina. Su primer año en el Real Madrid es irregular, con un arranque espectacular que se va apagando al mismo ritmo que el juego del equipo. Terminan claudicando ante el Caja Laboral, que luego sería campeón. Más allá de la cancha, Velickovic encaja rápidamente en el vestuario del Madrid. Apenas le cuesta trabajo aprender el idioma y comienza a hacerse un hueco entre sus compañeros.

Al año siguiente, el italiano reconoce sus virtudes, pero decide que para ser el mejor jugador de Europa tiene que cambiar de posición. Le saca de la zona y le sitúa en el perímetro. Con su altura y su buena muñeca cree que puede hacer más daño desde ahí. El aura que envuelve al técnico, que se ha cansado de ganar títulos con el CSKA, hace que en un primer momento Nole claudique y lo intente todo por agradarle, pero su confianza va poco a poco socavándose.

«He perdido dos años de baloncesto»

Empiezan a aparecer las lesiones, sus dudas sobre la cancha. Cada centímetro que se aleja del aro se refleja en sus números, que bajan al mínimo en su segundo año como madridista 10 minutos, 3,2 puntos y 1,8 rebotes). Su cara refleja sufrimiento. No es el Nole que llegó a Madrid. El Velickovic que alegraba el vestuario.

Lo que parecía una segura salida del equipo, cambia con la marcha de Messina. El aterrizaje de Laso es aire fresco para él, como reconocía hace pocos días en el portal Tubasket.com. “He perdido más o menos, un año o dos de baloncesto pero ahora me encuentro físicamente muy bien, por lo que no quiero pensar en lo que va a pasar después. Sólo quiero centrarme en cada partido”, apuntaba antes del partidazo que salvó al Real Madrid de la eliminación en Vitoria.

Laso le mima desde el primer día. Sabe que es la única forma de volver a recuperar el talento perdido del serbio. Ese por el que suspiraban todos los equipos de Europa y que aún, en Pionir, siguen echando de menos. Superadas dos lesiones de gravedad, Velickovic llega a este final de temporada muy fresco… y con confianza.

Él ha sido, junto a Sergio Rodríguez, el gran baluarte blanco para llegar hasta el quinto partido frente a un excelente Caja Laboral. “Lo mejor que puedes hacer cuando estás en la pista es tener la cabeza fría, no te puedes descentrar por nada, hay que jugar con el corazón y luchar. Si unimos el calor del público desde fuera a la inteligencia dentro de la cancha estaremos más cerca de lograr nuestro objetivo”, afirmaba el pívot antes de encarar el partido decisivo, en el que el Caja Laboral confía en poder contar con Nocioni.

Será una batalla, como las cuatro anteriores, de la que saldrá el rival del Barcelona en la final. Los ojos del Palacio estarán puesto en él tras su exhibición del jueves, pero él solo piensa en la victoria. Carácter serbio. Carácter ganador. “Estamos preparados. Todos estamos un poco cansados porque jugar cada dos días no es fácil pero nos jugamos la vida y no hay ningún tipo de excusas. Incluso si tienes un mal día hay que luchar más si cabe para ganar”, reconocía el serbio tras su noche más decisiva como jugador del Real Madrid. La primera de muchas, según apunta en privado. Quiere ser el héroe del Palacio, como ya lo es de Pionir, y sabe que esta liga es la mejor forma de empezar a conseguirlo.