Rick Pitino, durante su primer entrenamiento en Grecia
Rick Pitino, durante su primer entrenamiento en Grecia - Panathinaikos (V. Stolis)
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Rick Pitino, el héroe repudiado que busca redimirse en la Euroliga

Este mito de los banquillos americanos aterriza en la Euroliga tras ser expulsado de la Universidad de Louisville por un escándalo económico y sexual

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En la espalda de Rick Pitino (Nueva York, 1952) luce un tatuaje que es una condena en sí mismo. Se lo hizo a los pocos días de haber llevado a lo más alto a los Cardinals de Louisville, en aquel título nacional de 2013 que era el segundo de su cuenta particular, lo que le situaba entre los entrenadores más grandes de la historia. Futuro integrante del Salón de la Fama. Eran días felices para el técnico, que no dudó en cumplir la promesa que había hecho a sus jugadores. Aquel tatuaje que durante años lució con orgullo es hoy el recuerdo de su peor pesadilla. La que comenzó en 2015 con una investigación criminal del FBI y que terminó llevándose por delante su leyenda dos años después, cuando fue despedido de su puesto por la Universidad de Louisville y repudiado por el resto de la canasta estadounidense. Un héroe caído en el olvido al que hace unos días rescataba el Panathinaikos y que hoy debutará ante el CSKAen un duelo crucial para los griegos en la Euroliga y emotivo para el americano.

Desde que fue despedido en 2017, Pitino no había vuelto a sentarse en un banquillo. De hecho, se había resignado a no hacerlo nunca más. La dimensión del escándalo que le dejó sin trabajo le convirtió de la noche a la mañana en un apestado para todos los equipos. Fue el FBI el que destapó el entramado de corrupción que se llevó por delante, entre otros, a Pitino y su red de colaboradores. Según los hechos probados, el entorno del técnico habría utilizado fondos facilitados por Adidas para «convencer»a las familias de los jóvenes más talentosos para que ficharan por Louisville, algo completamente prohibido en el sistema universitario americano. Como parte de ese acuerdo, los jugadores se comprometían a firmar un contrato con la marca deportiva cuando pasaran a la NBA.

Strippers y prostitutas

A ese entramado económico se sumó otro de tipo sexual, pues según se desveló también se habría pagado a strippers y prostitutas dentro del proceso de «reclutamiento»de los jugadores más prometedores. Katina Powell, una de esas strippers, confirmó lo sucedido en un libro en el que detallaba con pruebas la implicación de varios empleados de la universidad.

Aunque los responsables de Louisville trataron de evitar por todos los medios la sanción, la gravedad del asunto obligó a la NCAA–la Asociación de Deportes Universitarios– a borrar de los libros de historia todos los partidos disputados por los Cardinals en ese periodo, dejando sin ganador oficial el título de 2013.

De nada sirvieron las alegaciones y los recursos. Ni siquiera el despido de Pitino, que en 2017 se encontró sin sitio en el banquillo y sin futuro. Un héroe sin capa. Un apestado al que hace unos días rescató el Panathinaikos tras la destitución de Xavi Pascual.

Será la primera vez que Pitino tome las riendas de un equipo a mitad de temporada. El reto es mayúsculo, pues el gigante verde se encuentra en medio de una crisis de juego y resultados bastante importante. «Estoy emocionado por estar aquí y listo para afrontar este desafío», reconocía el técnico nada más aterrizar el miércoles en Atenas, sin tiempo para cambiar muchas cosas, ya que hoy se miden al temible CSKA.

La oportunidad del Panathinaikos debe servir a Pitino para redimirse y demostrar al mundo de la canasta que, más allá de lo ocurrido fuera de la cancha, su sabiduría en el banquillo sigue siendo merecedora de ese Salón de la Fama. «Le deseo mucha suerte. Para un entrenador es siempre difícil adaptarse a un nuevo entorno. Hay mil cosas que influyen, como los jugadores, el equipo, la idiosincrasia del club, la ciudad, el idioma... Creo que Pitino es una leyenda como entrenador de baloncesto a todos los niveles y solo puedo darle la bienvenida a la Euroliga y desearle suerte», aseguraba ayer Pablo Laso, entrenador del Real Madrid, sobre el recién llegado.