Baloncesto

Las polémicas jugadas de la final de la Copa del Rey

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La final de la Copa del Rey entre Real Madrid y Barcelona estuvo marcada por dos grandes jugadas polémicas.

Una de ellas vino reclamada por parte del Barcelona, cuando Singleton corría hacia la canasta blanca tras un desajuste defensivo en la presión de los de Laso, ansiosos por recuperar la pelota. De anotar habría puesto el choque prácticamente imposible para los anfitriones, pero no pudo.

Randolph lo evitó tocándole con la mano por la espalda y, sobre todo, con un manotazo que le hizo perder la pelota tras impactar con su cabeza. Desde cerca se vio claro, pero los árbitros no sancionaron la acción, que acabó con anotación y tiro libre para el Real Madrid. Svetislav Pesic, incrédulo, desgañitándose, saltó al parqué junto a la práctica totalidad del banquillo azulgrana.

La controversia del lado del Real Madrid sucedió con un segundo por jugar, o al menos eso es lo que fijaron los árbitros tras la revisión de las imágenes y la confirmación del veredicto, y acabó suponiendo la victoria del Barcelona Lassa en el feudo de su eterno rival. Con 93-92 en el marcador a favor del Real Madrid, el Barcelona tiró de sangre fría para mover la pelota con acierto hasta dejar a Ante Tomic solo de cara al aro. Cuando el jugador más odiado por la grada del WiZink Center se lanzó en una brutal embestida hacia la canasta rival se topó con las dos manos de Anthony Randolph, que se interpuso entre el azulgrana y la red. Sonó la bocina entre el delirio de la parroquia blanca y las protestas de los barcelonistas. Se quejaban de que los dos puntos debían ser válidos porque la pelota había tocado el tablero.

Al rescate acudió la tecnología. El trío arbitral se dirigió a la mesa para consultar las imágenes de la polémica jugada en vídeo. Y tras unos eternos segundos en los que pocos espectadores lograron permanecer sentados, mientras las imágenes se repetían varias veces a cámara lenta en el videomarcador central del WiZink Center, los árbitros dieron la razón a los de Pesic, que celebraron la decisión como si les otorgara el título de forma automática. Y casi fue así, pero la revisión también decretó que todavía quedaba un segundo por jugar. El lanzamiento desesperado de Llull tocó aro pero no evitó la derrota blanca.