Pau GAsol, durante un partido con los Bucks
Pau GAsol, durante un partido con los Bucks - Christian Petersen
NBA

La nueva vida de Pau Gasol

Mientras busca una última aventura en la NBA, el pívot se prepara para su retirada enfocando su futuro profesional en proyectos con su Fundación y Unicef

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La vida de Angela Merkel ha formado parte del descanso estival de Pau Gasol. La biografía de la canciller alemana ha sido la última lectura del catalán, interesado siempre en cultivarse más allá de la cancha de baloncesto. Son pocas las noches que se acuesta sin leer un libro, donde encuentra a menudo la solución para descifrar los pequeños dilemas de la vida. Porque Gasol siempre ha sido un deportista de miras largas. Focalizado en la canasta, pero también en todo aquello que la rodea. Por eso no es extraño que, a las puertas de su retirada, haya comenzado a enfocar su vida lejos del deporte, reactivando proyectos que tenía en mente y asumiendo mayores responsabilidades en otros que le han acompañado durante los últimos años.

Hace solo unos días, el español fue nombrado «Defensor Mundial para la Nutrición y el fin de la Obesidad Infantil» de Unicef. Un paso más en su colaboración con la organización de las Naciones Unidas, de la que forma parte como embajador desde 2003. Cargo que le hace especial ilusión, pues aúna dos de sus inquietudes más importantes: los niños y la nutrición. «La obesidad entre los niños y jóvenes es una pandemia mundial. En muchos países, la desigualdad trae consigo un aumento de los niveles de obesidad infantil. Las estadísticas son deprimentes y aterradoras y necesitamos actuar, hacerlo rápido y de forma decisiva», reconoce el propio Pau, que lleva años trabajando en esa línea a través de la Fundación Gasol.

Es ahí donde el deportista volcará sus esfuerzos cuando cuelgue definitivamente las botas, algo que podría ocurrir en los Juegos Olímpicos de 2020. Si España se clasifica para la cita en Tokio, y las lesiones no le impiden acudir a la llamada de la selección como este verano, Gasol dirá adiós al baloncesto en la capital nipona. Mientras llega ese momento, necesita encontrar equipo en la NBA. Tras acabar contrato con los Bucks, el futuro de Pau sigue en el aire. No quiere precipitarse esta vez el español, consciente de que se encuentra posiblemente ante su último reto en la liga americana. A sus 39 años ya no es el jugador decisivo por el que se peleaba media liga, pero le queda aún cuerda para aportar su calidad en un equipo con aspiraciones. Ha tenido ofertas -los Pistons pujaron fuerte por él-, aunque Gasol quiere agotar sus opciones de acabar en un candidato al anillo. Será complicado que ese equipo sean los Lakers, cuyo juego interior está bastante completo, pero quedan otras muchas franquicias con espacio en su vestuario para el español. Incluidos unos Raptors que tras la marcha de Kawhi Leonard tratan de encauzar su reconstrucción. Ganar allí el título sería complicado, pero jugar junto a su hermano Marc enjugaría cualquier hándicap deportivo. Pau ha aplazado por unos días esa decisión, centrado en su matrimonio con Cat McDowell, celebrado por partida doble. El español se casó primero en Estados Unidos, a donde acudieron varios de sus compañeros de la selección, y repitió hace solo unos días en casa. En una masía centenaria cercana a Gerona donde reunió a toda su familia y amigos. Ha encontrado el amor al fin, y por ahí se abre una de sus grandes aventuras de futuro. Porque el español no ha escondido nunca su deseo de ser padre, algo a los que quiere dedicarle mucho tiempo cuando ocurra y que es otro de sus proyectos cercanos.

La Fundación Gasol

De pequeño, el sueño de Pau Gasol no era ganar el anillo de la NBA. Ni siquiera coronarse en la ACB con el Barcelona. El anhelo principal de aquel chaval espigado y larguirucho del que muchas veces se reían sus compañeros era ser médico para curar el sida y el cáncer. Había mamado en casa el amor por la medicina -su madre es doctora y su padre ATS- y nunca lo perdió. En Memphis una de las rutinas de Pau era la visita a los niños del hospital de St. Jude. Tradición que mantuvo tras su marcha a Los Ángeles, Chicago y San Antonio en otros centros sanitarios. Pocos saben que Gasol comenzó a estudiar medicina en Barcelona y que lo abandonó al irse a la NBA, pero esa filantropía no ha abandonado nunca al catalán.

Junto a su hermano puso en marcha hace años la Fundación Gasol, orientada a prevenir la obesidad infantil, que se prevé que sea uno de los grandes problemas de la sociedad occidental en los próximos años. En las últimas temporadas, la actividad de Pau dentro de la organización ha ido creciendo y cuando se retire se centrará aún más en ella. No quiere decir que vaya a alejarse definitivamente de las canchas, pero sí se dará un tiempo para disfrutar de la vida y ayudar a los demás antes de decidir si acepta un cargo como director deportivo o como entrenador, algo que de joven le llamaba más la atención. En esa nueva vida, el catalán seguirá siendo un embajador de la «Marca España», como ha hecho durante toda su carrera. Su idea es llevar ese cargo más allá y contribuir a que los productos españoles y la dieta mediterránea lleguen hasta Estados Unidos. Otro reto que añadir a esa nueva vida que está cada día más cerca. Que le come terreno a la del Pau jugador, pero que no atemoriza ya al español. Hasta que llegue ese momento, seguirá buscando en la lectura nuevas enseñanzas que aplicar en el futuro.