Batum celebra un punto durante el partido
Batum celebra un punto durante el partido - EFE

Mundial de baloncesto¿Por qué Estados Unidos no es imbatible?

Por cuarta vez en su historia la selección estadounidense no disputará los cuartos de un gran torneo internacional

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Crónica del España - Australia: la selección española jugará la final del Mundial de Baloncesto

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No es la primera vez que le pasa. Estados Unidos ya se quedó fuera de la lucha por las medallas en Yugoslavia'70, Filipinas'78 y Estados Unidos'02, por lo que esta será la cuarta ocasión que no dispute los cuartos de final de un gran torneo de selecciones. Sin embargo, siempre que cayó se consideró un accidente. El país donde se disputa la mediática NBA siempre ha sido el rival a batir en el mundo del baloncesto, pero a día de hoy parece más sencillo batirlo.

La última en lograrlo ha sido Francia, que impuso su juego coral a las individualidades norteamericanas, entre las que solo Donovan Mitchell respondió (29 puntos). Hasta hoy habían pasado 13 años desde la última vez, cuando en el Mundial de 2006 Grecia les apeó de una final que después conquistaría España. Más de una década de absoluto dominio en el que otras selecciones se acercaron pero nunca doblegaron al poderío estadounidense.

¿Qué ha pasado para que en la cita de China la selección 'USA' no haya llegado siquiera a semifinales? No hay una razón única pero la principal, la que podría ser la raíz de las demás, es la ausencia de las mayores estrellas de la NBA en la convocatoria.

De la cita en tierras chinas se fueron cayendo, en un lento goteo, una estrella tras otra. Por unos motivos u otros, ilustres como LeBron James, Kevin Durant, Stephen Curry, James Harden, Anthony Davis o Kyrie Irving renunciaron a defender los colores de su país. Así, Estados Unidos acudió a este Mundial con sus dos mayores estrellas en el banquillo: Gregg Popovich y Steve Kerr. Dos técnicos de renombre que al final han tenido que guiar a un equipo de «segundones» de la liga estadounidense.

Más allá de las lesiones, entre los motivos para renunciar a la selección está el cansancio de los jugadores tras una temporada en la que el calendario les exprime al límite. Y a eso se une la mentalidad estadunidense, para la que el Mundial de baloncesto no tiene la importancia o la capacidad motivadora que tiene para otros países. En la cultura baloncestística de Estados Unidos lo máximo siempre será la NBA, seguida de lejos quizás por los Juegos Olímpicos.

En definitiva, EE.UU. ha viajado a China con una selección B, o incluso C, suficiente para intimidar a cualquier rival, pero no tanto como si hubieran ido las grandes estrellas y, desde luego, mucho menos infalible.

Y a ello se une la calidad creciente de los rivales, como bien señaló el propio Popovich algo enfadado en la rueda de prensa posterior a la derrota. Hoy por hoy cualquier selección clasificada para estas fases finales cuenta con jugadores fogueados en la propia NBA, tanto física como mentalmente, rompiendo el complejo que pudo existir en otras épocas.

Ahora, tras la derrota con Francia, Estados Unidos deberá pelear por el 5 puesto, pero a buen seguro nadie duda de que el combinado norteamericano seguirá siendo en cada nuevo torneo internacional el rival a batir.