Nikola Mirotic, durante una entrevista con ABC en 2012
Nikola Mirotic, durante una entrevista con ABC en 2012 - Isabel Permuy
Liga Endesa

Mirotic, el joven madridista que ahora sueña en azulgrana

El Barcelona confirma el millonario fichaje del exmadridista, que deja la NBA para jugar en el que durante años fuera su gran rival deportivo

Mirotic, presentación en directo

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En pocos casos ha sido un club tan importante en la carrera de un jugador como el Real Madrid en la de Nikola Mirotic. Porque el montenegrino, que empezó muy tarde a jugar al baloncesto, aterrizó en el conjunto blanco siendo un niño y lo abandonó como una estrella en 2014. Puso entonces rumbo a la NBA para intentar ser campeón. Sueño cumplido a medias que abandona ahora, cuando más cerca estaba del anillo y mejor le iban las cosas en Estados Unidos. Una decisión extraña que él mismo explicará mañana cuando sea presentado como nuevo jugador del Barcelona, el club que durante una década fue su principal enemigo y que ha conseguido teñir su corazón de azulgrana con un contrato millonario que le convierte en el jugador mejor pagado del continente.

La marcha de Nikola Mirotic en 2014 no fue traumática en el Real Madrid. El final desastroso de aquella campaña, con derrota en la Final Four y en la ACB había deteriorado bastante la relación entre el jugador y el cuerpo técnico. El pívot creía que debía ser más importante en los esquemas de Laso y en el club echaban de menos más liderazgo por su parte. Se olvidó rápido a Mirotic, porque 2015 fue glorioso para el equipo de baloncesto del Real Madrid, campeón de todo con Nocioni –su sustituto– como pieza fundamental.

Con todo, Mirotic se fue dejando un gran legado y siendo un madridista más. Sus desavenencias con una parte del vestuario no podían borrar los nueve años que pasó en el club, a donde llegó con 13 años y con el que ganó cinco títulos (1 ACB, 2 Copas del Rey y 2 Supercopas). Se marchó con la espina clavada de no haber levantado la Euroliga, pero lo que le venía por delante era más grande. La NBA. El anhelo de cualquier jugador. Su sueño.

En sus primeros años en Estados Unidos siguió de cerca a sus excompañeros. Sobre todo al principio, cuando la morriña era más evidente. En la NBA ha tenido buenas rachas, pero Mirotic nunca ha sido realmente feliz. Instalado siempre en la incertidumbre, sin terminar nunca de asentarse en ningún equipo, el montenegrino decidió hace un tiempo que quería volver a Europa para tratar de exhibir su talento liderando un proyecto ganador.

Niko, que jugó en tres equipos distintos en el último año y medio, se hartó de los cambios sin explicaciones y de la inestabilidad. Situación agravada después de haber sido padre por segunda vez. De hecho, el bienestar de su familia ha sido fundamental en la decisión de volver a Europa y regresar a España, donde confía en alcanzar la estabilidad que tanto ha echado de menos en los últimos meses.

Volver para ganar

De hecho, a final de junio tuvo una oferta para fichar por los Jazz de 45 millones por tres años, pero ya había girado su mirada hacia Europa. Podía haber tenido sitio en el Madrid, pero el club blanco no estaba dispuesto a hacer una locura que sí ha aceptado el Barcelona. Porque el contrato del montenegrino es el mayor de todo el continente, superando los cuatro millones anuales que cobra Alexey Shved en el Khimki ruso. Mirotic le costará al Barcelona entre 25 y 30 millones de euros por las tres temporadas que ha firmado. Desembolso al que hay que añadir los realizados por Brandon Davies (otro que descartó el Real Madrid por sus altas pretensiones) y Cory Higgins, además de la renovación de Heurtel. Esfuerzo que tiene como único objetivo llevar la Euroliga a Barcelona y acabar con el dominio del Real Madrid en la canasta nacional. Un órdago peligroso, porque todo lo que no sea el éxito total supondrá un fracaso.

En medio de ese vestuario lleno de estrellas, con Pesic como máximo responsable hasta 2021, Mirotic está obligado a ejercer de líder y exhibir sus galones. Justo lo que no hizo en su última etapa como madridista. Lo que forzó su salida sin aquella ansiada Copa de Europa. En Barcelona volverá a tener la opción de ganarla, aunque será para él una sensación extraña. Porque aquellos sueños de niño eran los mismos, pero lucían de blanco. Ilusiones que el destino y los millones del Barça han teñido de azulgrana.