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Barcelona-EstudiantesLandesberg, el verdugo del Barça que no fue a la NBA por hacer pellas

El alero, autor de 48 puntos en el Palau, vio cómo su sueño de jugar en la liga estadounidense se truncaba en 2010

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Cualquiera que haya visitado Nueva York sabe que la ciudad respira baloncesto por los cuatro costados. Más allá de la maltrecha situación que atraviesan los Knicks desde hace años y de la falta de competitividad histórica de los Nets, la ciudad vive apasionada por la canasta. Los sueños se agolpan en las canchas callejeras que cobijan a algunos de los grandes talentos del baloncesto estadounidense. Pistas donde creció el alero del Estudiantes, Sylven Landesberg, que ha vuelto a convertirse en el verdugo del Barcelona en el Palau, tal y como hiciera en la primera vuelta en el choque disputado en el WiZink Center.

Landesberg (Brooklyn, 1990) creció pegado a una pelota de baloncesto. Desde muy joven despuntó entre los talentos de la «Gran Manzana», sinónimo de proyecto de gran jugador. Su nombre comenzó a asociarse a los grandes premios de la ciudad y también entre los mejores talentos del país. Galardones que antes habían obtenido estrellas de la NBA y que hacían pensar que Sylven, de padre israelí y madre trinitense, seguiría esa misma senda.

Tras un inmaculado paso por el instituto, Landesberg eligió a los Cavaliers de la Universidad de Virginia para continuar con su formación y dar el salto a la NBA. Una elección que sorprendió ya que la Universidad de St. John's, situada en Nueva York, parecía su destino más probable. Según sus padres, el alero optó por Virginia por su mejor nivel académico. Una elección venenosa que meses después tumbaría su sueño de jugar con los mejores.

Sus números con los Cavaliers -17 puntos y 5,5 rebotes- le auguraban un buen lugar en el draft de 2010. Un verano que alumbró a estrellas como John Wall, DeMarcus Cousins o Gordon Hayward, pero que no vio nunca el nombre de Landesberg.

El alero no fue elegido por ningún equipo en ese draft. Tres meses antes, la universidad le había suspendido por saltarse varias clases y no pudo jugar el resto de temporada. Una decisión que no es muy habitual entre las estrellas del deporte universitario y que sepultó su sueño de niño.

A pesar de jugar la Liga de Verano con los Kings, el futuro de Landesberg estaba ya lejos de la NBA. Su ascendencia judía le abrió las puertas del Maccabi Haifa israelí desde donde dio el salto al baloncesto europeo. De ahí pasó al Maccabi Tel Aviv, con el que fue campeón de Europa en aquella final de 2014 de infausto recuerdo para el Real Madrid.

A partir de esa temporada, su rol en el equipo hebreo comenzó a crecer y Landesberg empezó a mostrar todo su potencial en Europa. Su capacidad atlética y su mejora en el lanzamiento son sus armas principales, exhibidas a la perfección el domingo frente al Barcelona.

El Estudiantes le convenció este verano para venir a Madrid. Una aventura nueva para el díscolo jugador americano, que no dudó en sumarse al proyecto colegial. Por el momento, la sombra de Edwin Jackson (al que se enfrentó en el Palau) no le ha pesado, aunque el reto de Landesberg ahora es mantener el nivel mostrado este año, ya sea en el Estudiantes o en algún equipo de Euroliga.

El americano promedia 20 puntos hasta el momento con el Estudiantes y, lo más importante, ha ejercido de líder del equipo, que era algo que se le reprochaba cuando era una promesa.

En su muñeca reside ahora la esperanza del Estudiantes de volver a ser grande. Un objetivo a largo plazo que el americano quiere hacer realidad.