NBA

La jugada maestra de los Nets que cambia el rumbo de la NBA

La franquicia de Brooklyn atrae los focos de la liga al fichar a Durant e Irving en el primer día de mercado

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No hay una franquicia más valiosa en la NBA que los Knicks y eso que llevan desde 1973 sin ganar un anillo y que su última final la disputaron hace veinte años. Es el equipo un ejemplo de gestión financiera y un desastre total en lo deportivo, incapaz de atraer a las grandes figuras verano tras verano. Si LeBron James le dio calabazas en 2010 para irse a Miami –donde ganó dos anillos– y en 2014 para llevar al título a los Cavaliers, ahora han sido Kevin Durant y Kyrie Irving los que han dejado en la estacada a la franquicia más poderosa, aunque esta vez la negativa ha sido incluso más dolorosa.

Porque los focos vuelven a apuntar hacia Nueva York –el mercado más grande de la liga, donde se mueven más millones y donde más proyección tiene el baloncesto en todo el mundo–, pero lo hacen lejos del Garden. Al otro lado del «East River». Aunos Brooklyn Nets que al fin asoman en la NBA tras hacerse de manera inesperada con Kevin Durant y Kyrie Irving, dos de las estrellas del mercado de agentes libres. Fichajes que cambian el panorama de la liga a corto plazo y que sitúan el epicentro de la canasta de la Gran Manzana en el Barclays Center.

Hace tanto tiempo que perdieron el brillo que pocos recuerdan que una vez los Nets estuvieron a punto de ganar la NBA. Han pasado casi veinte años de aquellas dos finales consecutivas –2002 y 2003– en las que la franquicia rozó la gloria. Dos décadas después, tras una larga reconstrucción y con una mudanza a Brooklyn de por medio, los aficionados del equipo vuelven a soñar con el anillo. El milagro lo ha obrado Sean Marks, capaz de dar la vuelta a una situación crítica en la franquicia. Porque los millones del ruso Mijail Projorov no habían servido hasta ayer más que para lucir nueva casa en el ultramoderno pabellón inaugurado en 2012.

La lesión de Durant

Tras años ocupando los últimos lugares de la clasificación, Marks consiguió ayer el objetivo deseado por todas las franquicias. Al talento joven que ya existía dentro del equipo con Caris LeVert, Jarret Allen y Spencer Dinwiddie, el manager general añadió la calidad de Kyrie Irving y Kevin Durant, y le puso la guinda con la llegada de DeAndre Jordan. Un grupo para aspirar a todo... aunque seguramente no este año.

La grave lesión de Durant, que espantó a algunas franquicias temerosas por su completa recuperación, le hará estar fuera de juego durante toda la temporada, por lo que 2020 será un año de transición en Brooklyn. Meses para acoplar las piezas y terminar de perfilar el equipo para el asalto al anillo. Con todo, los millones de turistas que visitan cada año Nueva York peregrinarán ya a Brooklyn para ver al aspirante, dejando en un segundo plano al Garden y a los Knicks, los grandes derrotados del primer día de mercado en la NBA.

Lo aprovecharon los Celtics, que sumaron a Kemba Walker para suplir la marcha de Kyrie Irving, y también los Warriors, renovando a Klay Thompson y asegurándose la llegada de D’Angelo Russell. Movieron ficha también los Mavericks con Porzingis y los Nuggets con Jamal Murray, pero siguen a la espera los Lakers.

Ricky Rubio, a los Suns

El equipo angelino, que ha logrado juntar a LeBron James y Anthony Davis, mantenía anoche abiertas las negociaciones para fichar a Kawhi Leonard, el último pez grande que aún no tiene equipo para la próxima temporada (al menos al cierre de esta edición). Cuando él decida, se moverán el resto de fichas y jugadores como Pau Gasol o Calderón comenzarán a ver definido su futuro.

El pívot quiere continuar en los Bucks –que ayer renovaron a Khris Middleton, el escudero de Antetokounmpo–, aunque no haría ascos a un regreso a los Lakers. Allí solo podría aspirar a un contrato por el mínimo, pero a estas alturas de su carrera el dinero no es prioritario ya para Pau Gasol. Su experiencia y su conocimiento de la franquicia, con la que fue campeón en 2009 y 2010, juegan a su favor.

El que ya sabe dónde jugará es Ricky Rubio, que optó por no esperar y aceptar la oferta que los Phoenix Suns le pusieron sobre la mesa. Tres años a razón de 17 millones por cada uno de ellos. Mucho dinero, aunque sin mucha ambición. Lo pasará bien allí el catalán, porque los Suns son un equipo lleno de talento joven, pero le costará ganar partidos, que era el objetivo que se había marcado antes de la agencia libre.