Felipe Reyes, involuntario protagonista, lucha con Alvertis. CHEMA BARROSO

Grecia también sucumbió ante el invencible «Spanish Dream»

D. PÉREZ/
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MADRID. Sexto partido de preparación y sexta victoria. La España ilusionante de los primeros días de preparación empieza a convertirse en un fenómeno social, en un invencible «Spanish Team». Llenar, un seis de agosto, con medio Madrid de vacaciones, el Palacio de Vistalegre (15.000 espectadores) está en manos de muy pocos.

El mérito corresponde a Gasol y los suyos que están no ya ganando, que en una preparación es casi lo de menos, sino enamorando al público.

La sexta víctima de la marea rojigualda fue Grecia, la anfitriona de los Juegos. Un durísimo y experimentado rival. Un grupo dirigido por el legendario Panigiotis Giannakis. Un colectivo que siempre juega con el cuchillo entre los dientes.

Su defensa es tremendamente física y en los compases iniciales perturbó el juego español. Un 1-7. Tres ataques errados de forma consecutiva. Un pequeño ajsute defensivo en la zona, dos triples seguidos de Navarro y un terecero algo más tarde permitieron recuperar el tanteo (15-9, m. 6).

Un parcial de 14-2, con España lanzada. La transición del equipo de Pesquera asombra. El moviento de balón, un lujo. El cierre del rebote, un sguro. La recuperación de balones, un espléndido negocio. Las ayudas, tan intensas que parece que juegan seis.

Apuro final

La defensa griega se fue endureciendo, pero eso no evitó que España, impulsada por Gasol (24 puntos), mantuviera las distancias y, poco antes del descanso se situara con la máxima renta: 45-34, once arriba. Y en torno a esa ventaja supo llevar casi todo el partido (59-49, m. 30), salvo durante el cuarto final. Los helenos colocaron el 68-66 (m. 36). Era una situación nueva para España que se arregló con un triple de Garbajosa y una recuperación (75-68, m. 39) para acabar el con un 80-70.

España ofrece a sus rivales permanentes problemas. Cuando encuentran una solución a la zona 2-3; se enfrentan a una 2-1-2 o una 3-2. Cuando se acomodan a Gasol; apare Dueñas para liarla. Cuando piensan que tienen controlado a Navarro (22 puntos), surge Rudy... El equipo nacional es una caja de sorpresas. Su banquillo ofrece una profundidad kilométrica. Tiene cinco o seis hombres a los que sólo se les pude frenar con faltas. Posee mucha fuerza bajo los tableros e intensidad en la defensa. Un lujo. La única incógnita se sitúa en saber cómo reaccionará cuando salga de su entorno y la protección de su público.