Mario Pesquera EFE

Frenar a Yao Ming, primer paso para ganar a China

DOMINGO PÉREZ/
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Mario Pesquera anda inquieto. Se acerca el debut (hoy a las 13,30) y empieza a escamarse de tanta euforia, tanta confianza y tan poca consideración por el primer enemigo. Su discurso se desata en este sentido en cuanto dispone de una oportunidad: «China es un rival con trampa. La gente piensa que es un equipo fácil, pero sus jugadores son muy buenos. No entiendo que no se valore su potencial. Cuentan con Yao Ming y frenarle resultará una tarea muy complicada. Es casi imparable. Un jugador al que hay que someter a una viglancia muy especial. Intentar cansarle y sacarle de sus posiciones. Así dicho parece sencillo, pero será muy difícil. El triunfo contra China se conseguirá con un gran trabajo defensivo sobre Yao Ming. Si le paramos, pararemos a China».

Pesquera conoce a China de memoria. Envió a Moncho Monsalve a «espiarle» a un torneo amistoso para que le hiciera un informe exhaustivo y, junto a «Chichi» Creus, su ayudante, ha examinado con lupa los vídeos que posee del equipo asiático. Ha conseguido reunir todos los partidos de preparación de los hombres dirigidos por Del Harris: «Han tenido muy buenos resultados. Por ejemplo, ganaron a Australia por dos puntos, pero a seis minutos del final tenían una ventaja de 16. Perdieron contra Serbia y contra Argentina, pero por muy poco. Contra los serbios, en Belgrado y con el arbitraje perjudicándoles claramente, estuvieron siempre dentro del encuentro».

Un buen grupo de jugadores

Pesquera no quiere confianzas: «El campeón de Asia hace unos años no tenía ningún peligro, pero ahora ha reunido un grupo de doce jugadores, que entre más de mil millones de habitantes no es difícil que sea excepcional».

«Además de Yao Ming y de Batere, un 2,10 que también es jugador de la NBA, cuenta con dos o tres aleros muy buenos. Uno de ellos, Ke Mo, de veintiún años, no sería nada extraño que dentro de poco acabara en la NBA, al menos tiene ese perfil por sus facultades y su rapidez; y Jianlian, con diecisiete, ofrece unas perspectivas tremendas».

«No es una cuestión de miedo -matiza el seleccionador-, sino de pensar con realismo y de no ser presuntuosos. Estamos preparados para jugar y ganar a cualquiera, pero los partidos se van decidir por márgenes muy estrechos, entre cuatro y ocho puntos, y tan pronto puedes ganar como perder. Tenemos muy buenos jugadores. Hemos formado un buen equipo y jugamos un buen baloncesto. Técnica y tácticamente disponemos de respuestas para muchas cosas, pero hay que pensar que estamos en unos Juegos, con los mejores equipos del mundo. Y todos quieren lo mismo. Seguro que vamos a sufrir muchísimo durante todo el campeonato».

«Debemos ir partido a partido -insistió-. Sería un error mirar más allá. Ni siquiera me he parado a pensar en el segundo partido (contra Argentina). Supondría casi un suicidio cuando ni siquiera hemos jugado contra China. Nos esperan cinco finales y sólo nos importa una cosa: estar en el cruce de cuartos de final. Me da igual en qué puesto, aunque, por supuesto, sería muy bonito poder acabar primeros de grupo. Pero ni eso te garantiza una eliminatoria tranquila».