Tavares tapona a Pustovyi durante el cuarto partido de la final
Tavares tapona a Pustovyi durante el cuarto partido de la final - ACB Photo

Final ACB 2019Tavares se hace gigante en el Palau

El Madrid dominó en defensa y el pívot capturó 13 rebotes, anotó diez puntos y puso dos tapones

BarcelonaActualizado:

Lo avisaba Svetislav Pesic durante el descanso. «Está siendo un partido de una alta intensidad. Todo se decide por detalles, pero el rebote ofensivo esta decidiendo el encuentro. Debemos mejorar en defensa», aseguraba el entrenador serbio, que veía por dónde se le escapaba la final. Ni siquiera hacía referencia a la sangría que sufrió su equipo desde el tiro exterior, donde Rudy Fernández se puso las botas en los primeros instantes.

Y al final las jugadas desde dentro de la pintura fueron fundamentales y el rol de Walter Tavares fue decisivo para que no haya quinto partido. El choque enrabietado de pecho con Rudy Fernández tras el final del tercer cuarto mostraba la importancia del caboverdiano, que mantuvo a raya a los azulgranas bajo el aro. Más allá de que el MVP lo pudiera merecer Campazzo, el Madrid se sostuvo tanto en defensa como en ataque gracias a la fuerza y envergadura de Tavares, que no permitió casi el lanzamiento desde la pintura. Si Pesic sorprendió al Madrid en el tercer partido con una defensa que sirvió para mantener a los jugadores blancos para abotargar a sus lanzadores, en el de ayer fue el potencial defensivo perpetrado por Laso el que permitió ir al Madrid sumando puntos y distanciándose lentamente en el electrónico.

Las estadísticas no mienten y todos los guarismos favorecieron a los blancos. El Madrid se plantaba en el último minuto pintándole la cara al Barcelona en rebotes totales (24-35) y superándole claramente en los rebotes ofensivos (16-22).

Creyó el Barcelona hasta el final, pero el Madrid fue mejor en el cómputo de la serie e impidió la gesta azulgrana. Y es que nunca antes se ha remontado un 2-0 inicial. El 2-0 se había vivido en 15 ocasiones en la historia del playoff final y en todas siempre se llevó el trofeo a sus vitrinas el equipo que tenía el factor cancha a favor. De todas ellas, en seis ocasiones el conjunto que iba por debajo aprovechó el traslado de la serie a su pista para poder forzar, al menos, un cuarto encuentro. Por el contrario, son nueve las veces en las que el equipo que contaba con clara ventaja en el marcador sentenció la final en su primera oportunidad.