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LIGA ENDESA

El Real Madrid gana dos veces al Gran Canaria

Llull rescató a los blancos después de que se dejaran ir en el marcador

MADRID Actualizado:

El Real Madrid venció al Gran Canaria aunque tuvo que ganarles dos veces ya que desperdició ventajas de hasta veinte puntos y en el tercer cuarto tuvo que remar, de nuevo, buscando la victoria. [Narración y estadísticas del partido]

Un 7-0 de inicio marcó por completo el partido. La superioridad física en todos y cada uno de los emparejamientos hizo que el Gran Canaria se sintiera inferior y que no diera la sensación de peligro en ningún momento. Un ejemplo: Haynes (1,89 metros) comenzó defendiendo a Kyle Singler (2,03). Si a esto se añade que los canarios se quedaron sin ideas en ataque y que eligieron lanzar de tres puntos con un pésimo acierto, 0 de 8 intentos en el primer cuarto, el 18-9 con que finalizó el primer cuarto fue hasta casi corto.

El segundo periodo comenzó con un nuevo parcial de 10-2 para el Real Madrid en apenas tres minutos. El Gran Canaria no daba síntomas de nada y cada vez pareció hundirse más en su propia decepción. El marcador se desbocó completamente y a los quince minutos de juego ya reflejaba ventajas de veinte puntos a favor de los locales, 37-17. Los dos equipos se dieron un festín de canastas, se olvidaron de las defensas y el segundo cuarto acabó con un parcial de 30-25. Puntos, puntos y más puntos.

Llull cierra el partido

En la segunda parte el margen de diferencias bajó en torno a los diez puntos hasta un 56-49 en el minuto 25. Y hasta un 56-52 escasos segundos después. El Gran Canaria, sin alharacas, consiguió recortar diferencias de veinte puntos y meterse en un partido, o al menos tener una opción, cuando nadie hubiera dado un euro por su suerte.

El Real Madrid dio por ganado el partido demasiado pronto y se relajó en exceso, por lo que tuvo que comenzar a remar en pos de la victoria. Bramos encontró el camino en el lanzamiento exterior y fue un serio problema para los madridistas, lo mismo que Palacios, los dos mejores entre los amarillos.

Llull, especialista en situaciones donde la raza cobra un peso mayor, fue el encargado de sacar a su equipo del estado de letargo en el que se fue sumiendo. Al término del tercer cuarto estaba salvaguardada la victoria local con un marcador de 68-55.

En los últimos minutos, el Madrid puso unos mínimos de actitud en defensa y ataque, para evitar problemas, y fue suficiente para certificar la victoria.