El pívot del Cajasol Ondrej Balvin lucha por un balón con el escolta del Madrid Martynas Pocius - efe
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El Madrid humilla a un Cajasol gris

Se impone por 63-89 en un partido que dominó con claridad y en el que los sevillanos acusaron la baja de Paul Davis

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El Real Madrid, que llegó al Palacio San Pablo con dos derrotas consecutivas ante el Gescrap Bizkaia, una en la Liga como local y otra en Bilbao en la Euroliga, disipó algunas de las dudas creadas a una semana de la Copa del Rey y humilló con autoridad a un desconocido Cajasol. [Narración y estadísticas]

Llegó el Madrid a Sevilla mermado en su potencial por las lesiones y enfermedades, como la de Ante Tomic, y lo recibieron los locales con una ausencia más que destacada, la del pívot estadounidense Paul Davis, jugador básico en el potencial de los de Joan Plaza que arrastra un problema en un dedo de la mano derecha.

El Cajasol, como es habitual, defendió bien, pero en ataque estuvo espeso ante la intimidación de los hombres altos de la formación que entrena Pablo Laso. Así, el equipo visitante llevó la iniciativa en el marcador, aunque su máxima ventaja en el primer cuarto sólo fue de seis puntos (9-15) a falta de un minuto, que cerraron los locales con una canasta para dejarlo en 11-15.

El Madrid, el mejor ataque de la ACB

Otra cosa diferente se vio en el segundo cuarto, porque el Madrid sí mostró entonces que es el mejor ataque de la Liga y empezó a superar con claridad la defensa local.

El Cajasol se mantuvo con pésimos porcentajes ante la canasta rival y el partido entró en un claro dominio del equipo madrileño, que llegó a sacar una ventaja de diecisiete puntos (20-37) a falta de dos minutos para el descanso.

El base estadounidense Earl Calloway rompió la maldición del tiro exterior para los locales con dos triples que frenaron la neta supremacía del rival, donde destacó en la primera mitad el gran trabajo en todas las facetas del pívot Felipe Reyes.

En la segunda parte, el Madrid vio que podía llevarse el partido sin esfuerzo

Con un 26-39 empezó la segunda parte y con la sensación de que la ausencia de Paul Davis pesaba mucho en el rendimiento hispalense y que el Madrid, sin forzar, podía llevarse el partido, hasta el punto de que en el tercer cuarto los visitantes lograron un parcial de 12-32 que dejaron los últimos diez minutos de juego como los de la «basura» debido a la contundencia madridista y a la resignación local después de que tuvieran una máxima desventaja de 36 puntos (35-71).

Con todo dicho, los de Pablo Laso no quisieron hacer demasiada sangre del rival herido y solo forzaron para mantener la clara ventaja con la que acabó el tercer cuarto y dejarla definitivamente en 35 puntos (63-98).