Cien mil trabajadores en vilo
El presidente del sindicato de jugadores, Derek Fisher, atendió a los medios al término de la reunión - AP

Cien mil trabajadores en vilo

No hay acuerdo de salarios, la diferencia es de 475 millones y se anulan dos jornadas

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El hombre es el único animal, dicen que racional, que es capaz de caer dos veces en el mismo error. Los burros no lo hacen. Aprenden rápido. Los humanos nunca aprenden. La NBA tardó una década en recuperarse de su primera huelga, sufrida en la campaña 1998-99. En aquella ocasión, las diferencias entre clubes y jugadores se limaron el 6 de enero de 1999, retraso que significó que la Liga quedara reducida a 50 partidos de los 82 que debía disputar cada club. Doce años después la historia se repite. Dirigentes y baloncestistas han mantenido su desacuerdo tras catorce horas de reunión y el campeonato 2011-12 ya ha anulado las dos primeras jornadas. No comenzará, como mínimo, hasta el 15 de noviembre. Y no hay fecha para otra cumbre. Les separan 475 millones de euros.

Es la diferencia entre el dinero que quieren cobrar los jugadores y el porcentaje que piden los equipos. El antiguo convenio salarial repartía el 57 por ciento de los ingresos para los baloncestistas. Los 30 equipos se han negado a mantener este porcentaje en el futuro convenio. Aducen que la última temporada ha dejado con pérdidas a 22 de sus integrantes. El total de esos números rojos ascendió a 221 millones de euros. Los profesionales responden que no es verdad. «Solo diez equipos tuvieron deudas», indican. Los clubes exigen también una rebaja de los sueldos durante los dos próximos años. Y un tope salarial de futuro. Son normas que evitarían el constante flujo de los mejores jugadores a los grandes equipos, mientras los pequeños pierden ingresos al no poder mantener a sus figuras.

El sindicato admite reducir sus emolumentos del 57 por ciento al 53 por ciento del total. La patronal pide ganancias equitativas: el 50 por ciento para cada sector. Están en juego 475 millones de euros.

Golpe económico y social

El cierre patronal, decidido el 1 de julio, ya ha provocado despidos en las plantillas y en las estructuras de los clubes. El paro no afecta solamente al sector deportivo. La NBA mueve más de cien mil puestos laborales entre trabajos directos e indirectos. El circo ambulante que las 30 franquicias trasladan durante siete meses da de comer a decenas de miles de personas que trabajan en hoteles, seguridad privada, medicina, aviones, coches, taxis, autobuses, servicios de alimentación específica y labores de intendencia en general.

Los jugadores vuelan cada dos días y juegan tres partidos de promedio cada semana, de noviembre a mayo. Muchas bocas dependen de estos siete meses de espectáculo. Ya se han perdido parte o la totalidad de los sueldos de cien mil personas durante los primeros quince días anulados del campeonato 2011-12. La situación agrava la crisis económica en un país, Estados Unidos, que hoy contabiliza 14 millones de parados.

El temor es que las divergencias acaben en una huelga completa. La NBA está perdiendo, de momento, la progresión de ingresos y audiencia televisiva que había conseguido después de la costosa recuperación vivida desde el paro de 1998. El presidente del sindicato, Derek Fisher, manifiesta que ellos no son los que han cancelado partidos. No se declararán en huelga ni demandarán a los equipos en los tribunales, cosa que sí hicieron sus colegas de la Liga Nacional de Fútbol americano (NFL).