Sergio Rodríguez - EFE
Real Madrid699059Power Valencia
COPA DEL REY

Real Madrid, la victoria de la fe

Carlos Suárez y Mirotic lideran la remontada bla0nca y llevan al Real Madrid a la final

EMILIO V. ESCUDERO
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El curso acelerado de madurez al que Ettore Messina ha sometido a su equipo durante los últimos meses va poco a poco surtiendo efecto. En septiembre, cuando el marcador llegaba ajustado a los últimos minutos, costaba encontrar un valiente que quisiera la bola. Las muñecas temblaban. Valía con un parcial del rival para hundir la moral de un equipo con carácter, pero con la confianza de cristal.

A base de palos y de derrotas como la de Charleroi o Barcelona, el Real Madrid ha conseguido la experiencia necesaria para lograr victorias como la de este sábado. Triunfos cimentados en la fe. En el convencimiento de un trabajo bien hecho, de una calidad que parecía oculta hasta hace sólo unas semanas, y que ahora aflora en los momentos más complicados.

El 27-40 que reflejaba el marcador tras el descanso a favor del Power Electronics hubiera sido definitivo en el pasado. Un muro imposible de superar para los blancos, que ayer pareció un mínimo bache en el camino hacia la final. Otra vez apareció Carlos Suárez cuando más lo necesitaba el equipo. Sus cinco puntos consecutivos hicieron creer al equipo en la remontada y fue Sergio Rodríguez el que se encargó de hacerla efectiva.

El talento del Madrid

El "Chacho" ha vuelto y lo ha hecho para quedarse. Tras su exhibición de cuartos, ante el Valencia volvió a dar muestras de su calidad. Salió en el último cuarto para dirigir la orquesta blanca, repartiendo asistencias (5) que levantaron al Palacio de Deportes. En su haber, las 7 pérdidas que lastraron al equipo, pero Sergio es así. Hay que quererle, con sus virtudes y sus defectos.

El Power Electronics se fue descosiendo al mismo tiempo que Rafa Martínez se cargaba de faltas. El catalán fue el único que dio la cara en un equipo que echó en falta a Víctor Claver y algo más de aportación de sus hombres altos. Aún así, los de Pesic llegaron por delante a los últimos ocho minutos (49-52), momento que aprovechó Mirotic para hacer su puesta en escena.

El montenegrino atesora ese gen balcánico que permite hacer realidad lo que parece imposible para el resto. Sus nueve puntos en el último cuarto acabaron por derribar la resistencia del Valencia, que se encomendó a los triples de Cook para salvar el partido, pero ya era tarde y el Madrid estaba en la final.