Baloncesto

25 años de la gesta europea del Joventut

La Copa de Europa fue el culmen de un club de cantera que vuelve a brillar tras estar a punto de la desaparición

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Dos años antes de la Final Four de Tel Aviv, el Joventut había recibido uno de los palos más duros de su historia. Un triple de Djordjevic sobre la bocina le había dejado sin la Copa de Europa. Aquella derrota inesperada había dejado tocado al club, que en España gozaba de buena salud, pero que parecía lejos de repetir aquella final. Los gurús del baloncesto le situaban lejos del triunfo y eso que en cuartos de final habían eliminado al Real Madrid de Sabonis y Arlauckas. Se equivocaron, porque el Joventut logró allí una gesta histórica que aún se recuerda. Trofeo que ocupa un lugar principal en el club catalán, que hoy, 25 años después de aquella hazaña, trata de recuperar aquel nivel.

Los verdinegros aterrizaron en Tel Aviv sin presión y lejos del ruido que rodeaba a sus tres rivales. Gigantes de la canasta continental como el Barcelona, el Panathinaikos y el Olympiacos, el principal favorito, sobre todo después de deshacerse de sus vecinos en semifinales. Paspalj y varios integrantes del equipo heleno expresaron en la previa de la final su satisfacción porque el Joventut hubiera eliminado al Barcelona. Lo hicieron sin rubor, porque se veían superiores, pero la final se desarrolló con un guion muy diferente al que habían preparado los griegos. «Se jugó como quisimos nosotros. Como había previsto Obradovic. Nosotros estábamos muy preparados, lo teníamos todo bajo control, y ellos no lo tengo claro», señala a ABC Juan Antonio Morales, jugador del Joventut en aquel partido y actual presidente del club. «Fue un choque muy trabado, pero es que el baloncesto de entonces era así. Con la llegada de Obradovic habíamos cambiado la mentalidad. Buscábamos minimizar los errores y tener más control. Lo conseguimos y llegamos al último minuto con opciones de victoria», recuerda.

Los 5 segundos más largos

Con el Olympiacos uno arriba, se produjo una jugada larguísima, con múltiples rebotes ofensivos que siempre acababan en las manos verdinegras. Fallo tras fallo hasta que Corny Thompson se erigió en el héroe del Joventut. Un triple que silenció a la grada y que dejó una última posesión a los griegos. Obradovic ordenó una falta que llevó a Paspalj a la línea de tiros libres con cinco segundos en el marcador. El pívot había hecho declaraciones hirientes en la previa y Villacampa no perdió la oportunidad de echárselo en cara. «Ya que te sientes tan campeón, ahora mete los tiros libres», le dijo para meterle presión. Táctica que surtió efecto. Erró el primer tiro libre y tuvo que tirar el segundo a fallar. Todo normal, hasta que tras el rebote, el reloj no se puso en marcha. «Claro que te das cuenta. Porque ves que pasa el tiempo y ellos siguen lanzando a canasta. Gritábamos, pero eran cosas que pasaban en aquellos tiempos», reconoce resignado Morales.

Fueron los cinco segundos más largos de la historia. Cuatro veces lanzaron los griegos sin acierto hasta que sonó la bocina que coronó al Joventut campeón de Europa. «La celebración fue brutal, pero hasta que no aterrizamos en Barcelona y fuimos a Badalona no nos dimos cuenta de la verdadera dimensión de lo que habíamos logrado», apunta el dirigente. Fueron miles las personas que salieron a la calle para recibir a los jugadores. La mayoría, canteranos formados durante años en el club. «Siete de los diez que formábamos el núcleo principal éramos de allí. Eso habla bastante de cómo se consiguió ese título», explica. En aquel vestuario del Joventut reinaba la filosofía con la que el club había ido creciendo desde su nacimiento. La misma que trata de perdurar un cuarto de siglo después.

Porque a pesar de haber estado al borde de la desaparición en los últimos años, el Joventut no ha variado un ápice su camino. «Han pasado muchas cosas en este tiempo. El club ha pasado por buenos y malos momentos, pero ha mantenido la calma y su filosofía de cantera. Debemos entender que esto no ha de cambiar y, cuando tengamos el dinero para poder retener el talento como pasaba antes, hacerlo. Lo que nos hace especiales no es buscar el resultado por buscarlo. Claro que queremos ganar, pero no de cualquier manera», señala el presidente.

Esta temporada, el Joventut ha vuelto a la Copa del Rey y camina firme hacia los playoffs. No los disputa desde hace una década. «Después de estar muy cerca de la desaparición, parece que vamos en la buena dirección. Gracias a la ayuda de mucha gente, sobre todo a los socios que no nos abandonaron en los peores momentos, estamos de nuevo sacando la cabeza. De todas formas, en este baloncesto de hoy en día es difícil competir sin un mecenas. Si miras a los clubes que están arriba, todos lo tiene», señala en referencia a los grandes, cuyos presupuestos están avalados en muchos casos por fortunas externas, gobiernos autonómicos o respaldados por un club de fútbol.

Aun así, Morales tiene motivos para creer en el futuro. «No creo que el baloncesto español se esté muriendo. La liga está muy divertida. Hay grandes partidos y mucha emoción. La ACB tiene una solidez que no tienen otros deportes. Tenemos que valorar lo que tenemos y cuidarlo», sostiene. Feliz porque este aniversario de la gesta de 1994 llegue en un momento dulce para el equipo.