El ala-pivot de la selección española, Nicola Mirotic, lanza ante el jugador de Bélgica, Pierre Gillet, durante el reciente encuentro amistoso disputado en Gijón
El ala-pivot de la selección española, Nicola Mirotic, lanza ante el jugador de Bélgica, Pierre Gillet, durante el reciente encuentro amistoso disputado en Gijón - EFE

Los nacionalizados y la selección, una historia de ochenta años

Mirotic es el último caso en el equipo nacional de baloncesto, que hoy juega su segundo amistoso para preparar el Europeo

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Desde que en 1935 la selección nacional de baloncesto debutase en el Europeo de Suiza han sido muchos los jugadores que, nacidos en otro país, adquirieron la nacionalidad española para formar parte de la absoluta. En ochenta años de historia se han podido ver argentinos, estadounidenses, dominicanos o hasta puertorriqueños. El reciente debut de Nikola Mirotic es otro caso más de jugadores nacidos en otros países que se nacionalizan para jugar con el combinado español. La actual norma de la FIBA, que solo deja a un nacionalizado por equipo, nos ha privado este año de poder ver a Serge Ibaka con la elástica roja en el Europeo. Sin embargo, años atrás hasta varios jugadores nacionalizados podían jugar en el mismo equipo.

En aquel debut de la selección española en Suiza, hasta cuatro iberoamericanos compartían vestuario español. Los hermanos cubanos Emilio y Pedro Alonso Arbeleche, el salvadoreño Rafael Martín y el costarricense Rafael Ruano abrieron una puerta que todavía muestra el camino para muchos jugadores en nuestro baloncesto. Estos nacionalizados, algunos con familia de origen español, llevaron a España a colgarse la medalla de plata, el primer trofeo en las vitrinas de la selección.

No fue hasta dieciséis años después cuando los puertorriqueños Guillermo Galíndez y Freddy Borrás disputaron los primeros Juegos Mediterráneos en Alejandría con la camiseta nacional. Borrás revolucionó un baloncesto español que todavía estaba por hacer. Jugador muy importante en el Real Madrid de principios de la década, fue mentor de Pedro Ferrándiz y llevó a España a la plata en los siguientes Juegos Mediterráneos de 1952 bajo la batuta de seleccionador.

Ya entrados en los 60, otros dos iberoamericanos entraron en la lista: el argentino José Luis Beltrán de Lassaletta y el venezolano Juan Bautista pasaron sin pena ni gloria por una etapa mediocre para la selección en la que solo se puede destacar la plata en los Juegos Mediterráneos de Nápoles en 1963.

La década de los 80 la inauguró José Luis «Indio» Díaz. De padres españoles, pero nacido en Venezuela, disputó 18 partidos con la absoluta tras ser subcampeón de Europa júnior. Díaz se labró una más que meritoria carrera de trece años en la ACB. Sin embargo, aquella década está marcada por dos jugadores: el argentino Juan Domingo de la Cruz y el dominicano Chicho Sibilio.

El primero fue 131 veces internacional y consiguió la plata en Los Ángeles 84. Delgado, ágil y muy rápido, triunfó durante doce temporadas en el Barcelona en las que consiguió catorce títulos. Por otra parte, Chicho Sibilio, compañero del argentino en el Barça, fue un habitual de la selección española durante siete años en los que disputó 87 partidos anotando más de 1.000 puntos. Este magnífico tirador era entonces considerado como uno de los mejores aleros de la época. Ya más reciente, Germán Gabriel, nacido en Venezuela aunque criado en Málaga, debutó con la absoluta en el Europeo de Eslovenia 2013 y es el último latinoamericano en formar parte del equipo español.

Bienvenido Míster Marshall

Como si de alienígenas se tratasen, son dos los norteamericanos que sobresalen del resto: Clifford Luyk y Wayne Brabender. El primero, uno de los mitos del madridismo, tuvo una nacionalización más que polémica en la que la ayuda de Raimundo Saporta fue crucial para que el neoyorkino defendiese los colores de la selección. Hasta en 150 ocasiones los aficionados pudieron disfrutar de su característico gancho con la camiseta nacional. Por su parte, Brabender, marcó aún más si cabe un antes y un después en esta historia. Reclutado por Pedro Ferrándiz, fue internacional hasta en 190 ocasiones, ocupando el quinto puesto en el ranking de jugadores con más partidos en la selección, además de marcar también época en el Real Madrid con Luyk como compañero. Brabender se llevó el Trofeo al Mejor jugador del Eurobasket de Barcelona '73 en el que España consiguió la plata.

Décadas después, el siguiente estadounidense en la lista fue Mike Smith, uno de esos jugadores a los que coloquialmente se les llama «saltarín». Este alero, que destacó por sus cualidades físicas, debutó en el Eurobasket de 1995.

Con la entrada del nuevo milenio, un habitual de la Liga ACB hizo su debut en los JJOO de Sidney 2000. Johnny Rogers, californiano, estuvo en el Madrid de Petrovic tras jugar dos temporadas en la NBA y fue doble campeón de Europa con el Panathinaikos. Lolo Sáinz quiso contar con su buena muñeca en unos JJOO en los que España no pasó del noveno puesto. El último norteamericano en vestir la camiseta nacional fue Chuck Kornegay, un pívot rocoso e intimidador que fue eclipsado por los Juniors de Oro como Felipe Reyes y Pau Gasol.

Los vecinos europeos

Entre estos destaca Chechu Biriukov. Nacido en Moscú, su madre, cuando era una niña, dejó España en plena Guerra Civil para trasladarse a la capital rusa. Biriukov, que jugó once temporadas en el Real Madrid para conseguir doce títulos, disputó también partidos con la selección rusa antes de hacerlo con la española en 57 ocasiones. Otros europeos que han jugado en la selección han sido Silvano Bustos, nacido en Alemania, y Carlos Ruf, de origen finlandés.

En los últimos años, cada verano ha estado protagonizado por el debate entre elegir al congoleño Serge Ibaka o al montenegrino Nikola Mirotic. La primera elección de Sergio Scariolo fue el pívot de los Oklahoma City Thunder, una pieza importante en las consecuciones del Oro en Lituania 2011 y la plata en los JJOO de Londres 2012. Sin embargo, este verano ha sido Mirotic la prioridad para el técnico italiano. La FEB lleva en todo este tiempo presionando a la FIBA para que cambie la norma y así poder llevar a los dos jugadores, pero lo cierto es que por el momento solo uno podrá enfundarse la camiseta del cuadro español.

Desde las categorías inferiores ya suenan nombres de jugadores africanos o europeos que pueden ser las próximas perlas de la selección en un futuro, y es que equipos con canteras importantes como Real Madrid, Barcelona, Joventut o Gran Canaria incorporan cada verano a jóvenes promesas llegadas de todos los puntos del planeta. Ya solo queda esperar para saber la respuesta a esta pregunta: ¿Quién será el próximo nacionalizado en vestir los colores de la absoluta?