Los Lakers baten su récord de derrotas
Nick Young no pudo evitar una nueva derrota - efe
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Los Lakers baten su récord de derrotas

Pese a un buen partido de Young, caen con los Warriors y empeoran el registro de los Minneapolis Lakers en 1957-58

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Los Ángeles Lakers no levantan cabeza. En esta ocasión fue Stephen Curry, que registró el quinto triple-doble de su carrera, y los Golden State Warriors los que han ayudado a que los angelinos batan el récord de derrotas en la historia de la franquicia.

Los Warriors, que ganando por 95-112 certificaron su pase a los playoffs, rompen así una racha de 11 derrotas consecutivas frente a los angelinos a domicilio. También habían perdido 36 de los últimos 39 partidos en la cancha de los Lakers.

Curry, que se convirtió en el primer jugador de los Warriors en conseguir cuatro triples-dobles en una sola temporada desde que lo hiciera Wilt Chamberlain en 1963, acabó con 30 puntos, 12 asistencias y 10 rebotes.

Nick Young fue el mejor de los locales (25-54) con 25 tantos, pero no bastó a los angelinos para evitar empeorar el registro de los entonces denominados Minneapolis Lakers, en la campaña 1957-58, con 53 derrotas.

En descargo de los de Mike D'Antoni hay que volver a mirar a las bajas que siguen padeciendo, con Kobe Bryant, Pau Gasol, Steve Nash, Chris Kaman, Kent Bazemore y Xavier Henry.

Curry, en un fastuoso despliegue de facultades, tomó el timón del equipo de la bahía de San Francisco (16-22) ante la resistencia del novato Ryan Kelly, que sorprendía de inicio con dos triples consecutivos antes de la entrada en cancha de Steve Blake, de vuelta en la que fuera su casa durante tres temporadas y media.

Blake recibió una cálida acogida por parte del Staples Center, pero los Lakers se dejaron de formalidades y lograron empatar al final del primer cuarto gracias a un tiro lejano y sobre la bocina de Jordan Farmar (26-26). Blake, no obstante, quiso devolver el cariño a la grada y exhibió su mejor versión.

Dos triples suyos pusieron a los Warriors en la senda adecuada (38-47), y Curry, también desde el perímetro, se aseguró de marcar aún más el camino (43-58 al descanso) con sus 22 puntos mientras Andrew Bogut dominaba con soltura la pintura (18 rebotes para los locales, 30 para los de Mark Jackson).

Los angelinos habían sido incapaces hasta entonces de anotar un solo punto al contraataque, por 17 de su rival.

Golden State, sin Andre Iguodala ni Jermaine O'Neal por lesión, alcanzó los 20 puntos de diferencia recién comenzado el tercer cuarto (43-63), y aunque un parcial de 10-1 daba nuevos bríos a los de Mike D'Antoni, la inspiración de Curry parecía no tener fin.

Todo lo contrario ocurría en las filas de los de púrpura y oro, que llegaron al último periodo (69-81) con un 37,5 de acierto en el tiro a pesar de los últimos dos aciertos de Young.

No era la noche de Klay Thompson, pero entre su primer triple tras cinco intentos y la potencia de Marreese Speights los Warriors superaron los 20 de diferencia (74-95). Solo el impulso de Young, con tres triples casi seguidos, puso algo de emoción al duelo (91-103) a falta de tres minutos.

Los Warriors no dejaron que ocurriera lo mismo que la noche anterior -Denver remontó 20 puntos- y aseguraron la victoria en base al esfuerzo de David Lee y el resurgir de Thompson.