Llull corona al Real Madrid con una canasta mágica
Instante en el que lanza Sergio llull para anotar la canasta decisiva - acb photo
copa del rey

Llull corona al Real Madrid con una canasta mágica

El balear anotó en el último segundo y evitó la remontada del Barça en un final muy emocionante que lleva el título a Madrid

Actualizado:

Al final, todo se resolvió en un suspiro. Cuarenta minutos de partido resumidos en un lanzamiento. Cuatro cuartos que tuvieron su desenlace en el perímetro. En una canasta que lanzó Sergio Llull desde la esquina del triple, pisando, pero que llegó hasta el aro empujado por los dos mil madridistas presentes en el Martín Carpena. Fue apenas un instante, pero duró casi como lo había hecho el resto del partido. Interminable el vuelo del balón hasta que superó el aro y atravesó la red. Una canasta del balear que tiró por la borda la remontada postrera del Barcelona y que sirvió para coronar al Real Madrid. [Narración y estadísticas]

El Rey de Copas ha vuelto. Esta vez no hubo sorpresas y el favorito se impuso en un Martín Carpena teñido de blanco donde el Real Madrid sumó su vigésimo cuarta Copa del Rey, segundo título de la temporada tras la Supercopa, al derrotar a un Barcelona que dio la cara hasta el final. El Real Madrid es ya el equipo con más entorchados coperos (24) y confirma el cambio de ciclo que se vislumbraba desde la llegada de Pablo Laso al banquillo y que amenaza con perpetuarse durante varios años. [Fotogalería: las mejores imágenes de la final de la Copa del Rey]

La lógica había desembocado la final de Copa en un Clásico. El enésimo en los últimos años. Aún así, nada tenía que ver el encuentro con los disputados en el pasado reciente. Ni siquiera con el que enfrentó a ambos en la Liga Endesa hace apenas unas semanas. En el Real Madrid, poco o nada había cambiado desde entonces, felices en su juego alegre y veloz con el que sólo el CSKA ha conseguido derrotarles esta temporada. Era el bando contrario el que había sufrido una catarsis con el nuevo año. Un cambio sustancial, propiciado en gran parte por la mejoría física de sus lesionados, pero también por la aclimatación de los nuevos al “sistema Pascual”.

El Barça llevó el choque a la lucha continua y convirtió el parquet en un lodazal, por donde el Madrid encontró muchas dificultades para anotar. El plan de Xavi Pascual funcionaba a la perfección y su equipo campaba feliz por la cancha del Carpena. Las canastas llegaban con cuentagotas, salpicadas por un sinfín de faltas personales que llevaron muy pronto a Rudy Fernández al banquillo. Más ventaja para el Barcelona que se fue al primer descanso con ventaja mínima en el marcador gracias a una canasta de Oleson (17-16), que aún no atisbaba el papel principal que iba a depararle el final del partido.

La entrada en escena de Sergio Rodríguez no ejerció esta vez un cambio sustancial en el Madrid. El canario, bien defendido por Sada, repartió su inspiración de manera intermitente, aunque dejó detalles de genio, como un dribbling imposible entre Nachbar y Huertas que puso en entredicho las leyes de la física. Fue uno de los secundarios el que dio el primer revolcón importante al duelo. Álex Abrines, llamado a ser figura en el futuro, reclamó su cuota de protagonismo anotando el primer triple del Barça y destapando la confianza exterior de sus compañeros. Tres triples consecutivos del equipo azulgrana que dejaron claro al Madrid que si quería ganar este encuentro se iba a tener que meter en el barro.

Tardó dos cuartos en entenderlo el Madrid, pero volvió de los vestuarios con la lección aprendida. Rudy Fernández tocó zafarrancho y el Barcelona se tambaleó (49-53, min. 24), obligando a Huertas a exhibir su mejor versión para no tirar por la borda todo el trabajo del primer tiempo.

Por entonces, Llull se mantenía agazapado, mientras Mirotic sumaba como una hormiguita. Seguro y sin fallos, exigiendo lo mejor al Barcelona para mantenerse en el partido. Camino igualado el choque, intenso y emocionante. Nadie daba su brazo a torcer. Nadie lograba una ventaja superior a los cuatro puntos. Era un golpe tras otro hasta que Mirotic se encontró con el balón en el triple, sólo, y anotó para situar a su equipo siete arriba (64-71, min. 37).

Vuelco en un minuto

A dos minutos del final, parecía que lo tenía hecho el Real Madrid. Ganaba por siete puntos (68-75) y Dorsey había fallado dos tiros libres –una de las condenas azulgranas (15 de 27)-, pero las cosas se le torcieron con el rebote ofensivo y el triple posterior de Oleson, protagonista inesperado de esos instantes finales. Rey por un instante del encuentro.

El americano creyó como ninguno en la victoria y le faltó apenas un suspiro para haberla conseguido. Una discutida falta en ataque de Felipe Reyes dio una nueva posesión al Barcelona en la que Huertas acercó a su equipo a dos puntos (73-75). No quedaba mucho tiempo, así que tocaba llevar a un jugador blanco a la línea de tiros libres.... pero no hizo falta. Sergio Rodríguez, genio y figura, perdió el balón en el momento más inoportuno y la galopada de Oleson acabó en canasta y tiro libre.

Restaban ocho segundos y no había tiempos muertos. Todo quedó a la inspiración y ahí se aliaron Sergio Rodríguez y Llull para coronar al Real Madrid. La carrera del canario, bien defendido en su ataque al aro, terminó con el balón en las manos de Llull. El resto, es historia, la que corona al Real Madrid como campeón de Copa del Rey. Su segundo título en la temporada. Un título que le sitúa en la senda de la leyenda y que obliga al Barcelona a mejorar si quiere hacerle frente en una temporada que puede ser de leyenda para el club blanco. El Rey de Copas que quiere serlo también de Europa.