Amaya Valdemoro, baloncestista eterna
Amaya Valdemoro, con las medallas logradas en la selección española - abc
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Amaya Valdemoro, baloncestista eterna

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Nadie en tantas ocasiones se ha vestido la camiseta nacional. Nadie más veces que Amaya Valdemoro ha defendido los colores de España donde mejor lo sabe hacer, sobre la pintura. Ayer hizo su número 254, una vez más que Marina Ferragut, récord hasta ayer, y quince más que el más internacional de los chicos, Epi.

Ante Montenegro, Valdemoro se hizo de récord en el equipo que más le gusta y por el que más ilusión le hace que le recuerden: «Es el equipo que siento más mío», reclama la jugadora del Real Canoe. Porque la trayectoria de Valdemoro ha tenido sus momentos álgidos, sus momentos más duros y cinco medallas para el palmarés, entre otros títulos: bronce en el Mundial de la República Checa de 2010, bronce en el Europeo de Grecia 2003, Turquía 2005 y Letonia 2009; y la plata del Europeo de Italia 2007.

Muchos frutos porque Valdemoro comenzó a echar las simientes en la selección nacional en 1993 cuando apenas tenía 17 años. A partir de ahí, dos Juegos Olímpicos, cinco Mundiales, seis campeonatos de Europa, solo con la selección. Incontables los datos estratosféricos con todos los equipos en los que ha dejado huella. Españoles y extranjeros, porque también encestó en Brasil, Estados Unidos, Rusia y Turquía, aunque no se asentó bien en este último país y decidió regresar a la liga española, a Segunda, para ayudar al Canoe a ascender. Sacrificios que le han hecho ser la jugadora que es, aguerrida y valiente, sufridora y entregada.

El baloncesto, dice, le ha dado todo desde que disputara su primer partido, por casualidad, porque faltaba una jugadora en el equipo de su hermana. Ya no paró a pesar de las dificultades y las lesiones. Especialmente grave la que sufrió en octubre de 2011: fractura de las dos muñecas. Una fatídica caída en el primer partido del Rivas Ecópolis en la Euroliga contra el Gospic croata. A sus 35 años de entonces, la mayoría hubiera optado por terminar su carrera y recuperarse con calma para la vida más allá del deporte, pero no Amaya Valdemoro, que impuso su mentalidad de jugadora en la lesión y logró superarla y regresar a su mejor nivel. Ese que le ha aportado tantas condecoraciones individuales y con el que sigue siendo una de las mejores baloncestistas españolas, decisiva en este Eurobasket que se disputa en Francia.

Pocas horas antes del partido ante Montenegro, Valdemoro agradecía el apoyo de sus seguidores a través de las redes sociales: «Mil gracias a todos por vuestros mensajes, orgullosa de representar a España tantas y tantas veces, el día de hoy lo recordare siempre!», escribía en Twitter. Pero no será esta la última ocasión. Todavía le quedan por jugar cuatro partidos más, el último de la fase previa y los tres con los que espera, al menos, hacer podio. Un buen final que anhela después de quedarse con un sabor agrio de sus dos últimas participaciones con la selección. Y un espléndido final para toda una carrera dedicada al baloncesto y a la selección, que abandonará al terminar el Eurobasket. Para el recuerdo, miles de canastas, miles de momentos inolvidables y un récord difícil de superar.