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Liga de Campeones

Vuelve el enemigo número uno

Cristiano, siempre un martirio para el Atlético en la Champions, vuelve a Madrid en su torneo fetiche con la Juventus

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Rápido y sin tiempo ni ganas para metabolizar cada suceso como sucede en el fútbol y su estilo informativo, la Juventus aparcó el chárter en el aeropuerto de Barajas a eso de las 18.30, con retraso, y treinta minutos después, el autocar ya depositaba a sus embajadores de la moda italiana en el césped del Wanda Metropolitano. El imponente auditorio del estadio del Atlético, probablemente el mayor de Europa, no impresiona nada a Massimiliano Allegri, el entrenador, y al bosnio Pjanic, interlocutores ante los medios. Mucho menos a Cristiano Ronaldo, que dialo en la hierba con sus compañeros. Sobran las presentaciones, emblema del Real Madrid durante nueve años cuya despedida este verano fue mutuamente fría después de tantos éxitos. CR vuelve a Madrid con la camiseta de la Juve, no a España ya que en septiembre disputó 28 minutos en Valencia antes de ser expulsado. Y en el Atlético, su rival hoy (21.00 h, Movistar Liga de Campeones), no quieren saber nada del pasado. Cristiano Ronaldo ha eliminado o ganado a los colchoneros cuatro años consecutivos con el Madrid, desde 2014 a 2017 incluyendo dos títulos en dos finales. El enemigo público número uno está suelto hoy en el Metropolitano.

El paseíllo

No hay rastro de Cristiano en la sala de prensa del Wanda, salvo el paseíllo que realizan los jugadores visitantes, como los toreros, por el recinto de la acción. En el estadio se observa la típica gestualidad italiana: cinco dedos agrupados en forma de cono y en tono de queja, cabellos meticulosamente desordenados, trajes a la última...

Pero es el partido de Cristiano en férrea competencia con el Atlético, un enemigo persistente que se niega a claudicar por más golpes recibidos y que, con el cartel de no hay billetes, sueña de nuevo con una final. Esta vez en su estadio, el magnífico Wanda Metropolitano, que sin embargo se ha quedado sin sitio en las tribunas con pupitre para algunos periodistas acreditados. Ni mesa ni enchufes, tal es la demanda.

Cristiano vuelve como enemigo público número uno ante uno de sus contrincantes predilectos. Además de las cuatro eliminaciones consecutivas, redondea guarismos solo al alcance de Messi: 31 partidos contra los rojiblancos, 22 goles, tres hat trick.

«Durante los últimos diez años han ganado la Champions los equipos de Messi y Cristiano –adujo ayer el entrenador, Massimiliano Allegri–. Con Cristiano alguna posibilidad más tenemos, pero eso no quiere decir que ganaremos la Champions».

Cristiano Ronaldo ha cumplido 34 años, pero la edad no altera su rendimiento espectacular, basado en un físico imponente. Es hombre de rutinas, metódico en su plan diario basado en entrenamientos concienzudos, cuidado extremo del cuerpo y alimentación escasa en grasas. Era el primero en llegar y el último en irse en los entrenamientos del Madrid y sigue igual en la Juventus, un club en el que parece haber reeducado su sonrisa. «Aquí somos una familia», incordió a su antiguo equipo, que lo traspasó por 100 millones. En Turín vive en una mansión de dos edificios comunicados entre sí, en las primeras colinas de los Alpes, búnker similar a la Finca de Pozuelo donde habitaba en Madrid. Su vecino es John Elkann, heredero del imperio Agnelli que abarca la Juventus, la multinacional Fiat y la escudería Ferrari de Fórmula 1.

Su compañero de charla, Pjanic, lo observa motivado. «En esta competición siempre ha sido determinante, presente. Es un jugador más en el equipo que, como todos, está muy ilusionado con este torneo. Todos queremos ganar la Champions. Las faltas desde lejos, las tirará él. Las de cerca, yo».

El fútbol le sonríe a Cristiano, máximo goleador de la Serie A italiana (19 tantos), líder absoluto la Juventus de su liga: trece puntos de ventaja al Nápoles, 21 victorias, tres empates, ninguna derrota. Y asoma como favorito ante el Atlético, no en vano hablamos del máximo goleador de la Champions (121 goles).

«Cristiano hizo una gran elección, un gran desafío como deportista –dijo Simeone–. La Juventus es una sociedad importante, un club consolidado».

Los asuntos exteriores al fútbol fracturan la vida apacible de Cristiano en Turín. La reapertura del caso por presunta violación a Kathryn Mayorga en el hotel Palm Beach de las Vegas el 13 de junio de 2009 hizo temblar las acciones de la Juventus en la Bolsa: una caída instantánea del 30 por ciento. La misma zozobra supuso el litigio con la Hacienda española por un fraude fiscal derivado de sus derechos de imagen que se ha saldado con multa de 18 millones, tres más en costas y una condena de 23 meses de cárcel.