Siempre nos quedará Benedetti
Convendría que al final de los entrenamientos de hoy, a los profesionales sanos se les embale como si fueran guerreros de terracota de Xian
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEscribir a cuarenta y ocho horas de un derbi sevillano es un oficio de riesgo. Riesgo a patinar sobre hielo quebradizo. Más aún esta temporada, en que no hay día sin sobresalto por Nervión y Heliópolis. Cuando no es un lesionado es una gripe, un ... recurso sobre la campana o el fuego amigo, la duda más allá de los nombres que genera el comportamiento bipolar de los equipos o los recelos que despiertan el que, por primera vez, un andaluz juzgue una contienda entre sevillanos. Con lo bien que caemos al fraternal vecindario.
Esta mañana, Sevilla y Betis realizan un último entrenamiento arropados por los suyos en las gradas. Convendría que al final de los mismos, a los profesionales sanos se les embale como si fueran guerreros de terracota de Xian para una exposición en el extranjero. Que por aquí se ha lesionado un jugador viendo 'Starsky y Hutch' en una concentración o accidentado con gravedad un futbolista tras un síncope vasovagal mientras bajaba una escalera.
Si hace unos días los pronósticos apuntaban a un claro favoritismo del Real Betis, más tras el paso a la enfermería de Vargas, de Januzaj y, posteriormente, de Suazo, sólo mitigado por la expulsión de Antony ante el Gerona, el insólito incidente del jueves, con el involuntario, pero evitable, patadón de Amrabat a Isco, ha menguado la cuota verdiblanca en las apuestas.
Si con todos los jugadores determinantes sobre el césped la previa se hubiera teñido de verde, ahora luce ámbar. No es la calidad la que a priori decantará el marcador hacia uno u otro, sino otros factores de difícil objetivación: ánimo, intensidad, físico, resiliencia, fortuna…
La mejor baza de ambos equipos ante tantas contrariedades va a tener un denominador común: la comandancia. Almeyda y Pellegrini. Dependerá, sí, del desempeño de sus hombres en lo diseñado por ellos, pero quien gane el pulso táctico al otro tendrá mucho ganado. Y acontezca lo que fuere, siempre les quedará a los aficionados lo que versificó Mario Benedetti: «Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que vas a quererme sin respuestas».
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEsta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete