Veinte medallas para seguir el ritmo

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En el horizonte están los Juegos Olímpicos, la cita que lo mueve todo, el súmmum del deporte. Cuatro años después de la exhibición china y de unos Juegos sensacionales, Londres toma el relevo de Pekín con el listón por las nubes porque la cita asiática fue excelente. Desde la ceremonia de inauguración hasta el final, todo fue excelente en la organización y se enlazaron plusmarcas y hazañas con Usain Bolt y Michael Phelps como protagonistas. En Londres, ambos aspiran a ser de nuevo el centro de atención, aunque el nadador de Baltimore tiene en su amigo Ryan Lochte a un duro rival.

España, todavía con la expedición por resolver porque durante estos próximos meses se deciden las plazas —acudirá con una representación cercana a los 300 deportistas—, lucha por mantenerse entre las mejores potencias y para ello pretende estar en torno a las veinte medallas. En Barcelona fueron 22 (13 oros), se mantuvo en Atlanta con 17 (cinco), bajó el ritmo en Sídney con 11 (tres) y se asemejaron mucho las cifras en Atenas (19, tres oros) y Pekín (18, cinco oros).

En Londres hay bazas seguras, pero unos Juegos siempre dejan historias para recordar, nombres para siempre más allá de los Gasol o los Nadal de toda la vida. Son los Juegos de la ilusión.