«El solomillo estaba en regla»
La carnicería donde el amigo de Contador compró el solomillo - LUSA
contador, ante el tas

«El solomillo estaba en regla»

El carnicero Javier Zabaleta, acusado de vender el filete maldito, habla en exclusiva en ABC horas antes de testificar hoy

ITZIAR REYERO
IRÚN (GUIPÚZCOA) Actualizado:

«Claro que me gusta el ciclismo, pero una cosa es la afición y otra que influya en mi negocio». Aunque su nombre no había trascendido hasta hoy, Javier Zabaleta lleva un año siendo, muy a su pesar, el carnicero más famoso de España. Los abogados de Contador mantienen que uno de los establecimientos —el Grupo Larrezabal— que posee en Irún vendió el solomillo contaminado que supuestamente originó el positivo del ciclista.

Por primera vez desde que el caso estalló en los medios, el carnicero de Irún, con más de treinta años de experiencia en el sector, accede a hablar. Lo hizo en exclusiva con ABC. Se expresa con la lógica cautela de quien hoy testificará en Lausana (Suiza) ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), a petición de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

«El Gobierno vasco tiene toda nuestra documentación», afirma el empresario, recalcando que no tiene nada que esconder. Zabaleta está llamado a testificar ante el TAS para que explique la trazabilidad —«el carné de identidad»— de la carne dispensada aquellos días. «En su día vinieron por aquí los inspectores de la AMA. Levantaron acta del procedimiento habitual que sigue la carne hasta llegar al consumidor. Toda la carne tiene su certificado de trazabilidad, documentación con su número de lote, fecha de matanza, fecha de nacimiento del ganado, número de explotación (donde fue engordado el animal), número de sanitario (nacimiento, cebado, sacrificado) y número de matadero».

No es la primera vez que viaja a Lausana —«estuve hace muchos años, por cosa bien distinta», concede—. Acudirá solo, sin abogados: «Estoy tranquilo. Claro que todo esto nos pilló por sorpresa y es un incordio, pero en su momento hemos cumplido con las autoridades. Y teníamos todos los papeles en regla. Otra cosa muy distinta es que, por lo que sea, por extravío o mal hacer, te pillen en un renuncio... pero no es el caso. Solo hemos intervenido como vendedores de un artículo comprado legalmente, con toda su documentación».

Mientras su hermano, Justi, despacha en la charcutería a la clientela del barrio, Zabaleta recibe a este diario en su pequeño despacho situado en el primer piso. En este local fue donde supuestamente José Luis López Cerrón adquirió la pieza de carne en julio de 2010. «Ellos han enfocado el caso así, que si Contador comió carne contaminada. Supuestamente se trata de un cliente más, que no había venido nunca, que dice haber coincidido de paso y haber comprado aquí. Nosotros no tenemos nada más que ver con este asunto».

Zabaleta dice tener perfectamente identificado al distribuidor —«es fácil, nuestro solomillo viene siempre del mismo proveedor», sito en Elgoibar, cuya identidad prefiere proteger—. Pero añade que «es imposible» determinar la procedencia exacta de la pieza de la discordia. Lo único seguro es que «es de fuera» del País Vasco. «La carne es de otra región, no te puedo decir si de León, Salamanca o incluso de Cataluña, pero no de aquí».

Durante la entrevista, su mirada se pierde entre el montoncito de papeles que se agolpan en su mesa. Sus manos, inquietas, marcan el ritmo de la conversación. «Han venido muchos compañeros de la prensa preguntando por lo mismo pero desde un primer momento les hemos remitido al Departamento de Sanidad del Gobierno. Al final, cuanto más se revuelve esto, peor».

Más allá del ruido mediático, Zabaleta asegura que las ventas no se han visto afectadas. «No hemos notado nada, ni para bien ni para mal. Nuestros clientes siguen viniendo como lo han hecho hasta ahora». Con todo, confía en poder cerrar pronto este capítulo. «Aquí nosotros ni pinchamos ni cortamos. Nuestro nombre se ha envuelto en una polémica ajena. El carnicero no sabe si tiene o no carne contaminada. Eso es algo por lo que tienen que velar los controles sanitarios».