Otra foto para recordar
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COPA DAVIS

Otra foto para recordar

Después de un año marcado por Djokovic, Nadal sonríe al lograr su tercera Ensaladera con el punto clave

SEVILLA Actualizado: Guardar
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A ojos de la gente, quedan las siete finales perdidas, seis de ellas contra Novak Djokovic en un repetido guión con final de caras largas. La magnitud de Rafa Nadal le condena en el juicio popular, resuelta la temporada con su sexto Roland Garros, su sexto Godó y su séptimo Martes de Montecarlo. Tres títulos que saben a poco porque Nadal coronó un 2010 de escándalo y porque casi siempre se le suele ver entre sonrisas, reclamo de portadas y líneas gloriosas. Con la Davis, la tercera que obtiene en la pista (se le concedió la de Mar del Plata aunque no jugó), Nadal recupera la pasión y suma una nueva foto para su colección. Nunca había cerrado una final.

Desde su entorno recuerdan que el curso es notable, muy bueno si se tiene en cuenta que ha llegado casi siempre a luchar por los títulos, expuesto a un calendario aterrador que ha denunciado el protagonista siempre que le han puesto un micrófono delante. «No nos engañemos, el año es bueno. Podría ser mucho mejor porque he perdido varas finales, pero ha sido bueno», apunta.

En Sevilla compite con molestias e infiltrado, pero España alimenta su sueño. Adora la Davis pese a la gestión del calendario de la ITF y se mueve por el cariño a un grupo de amigos y a la bandera, el primero en pasearla por cualquier rincón del planeta. En su encuentro ante Juan Mónaco, cumple el guión y arrolla a su colega argentino. En el dramático partido de Ferrer, se desgañita encima de una silla, sufriendo en cada punto, afónico de tanto grito. Ayer se vació en cuatro sets fantásticos. Exigía otra Ensaladera para su autoestima.

Lo dijo tan pronto terminó de batallar con Pico. «No es que necesitara esta victoria, pero me va muy bien para coger confianza», explicó antes de desdramatizar con su evolución. «Hace una semana estaba acabado y ahora soy inhumano... No es eso». Nadal ha terminado el año con quince derrotas, su peor registro, pero también es verdad que ha jugado más partidos que el resto (84) y ha ganado casi tantos como Djokovic (70 el serbio, 69 el balear).

Desde hace semanas trabaja pensando en 2012, puesta la mente en el Open de Australia como destino de la primera etapa de otro curso vertiginoso. Cuando cambie el calendario de dígito, la cosa se aprieta mucho más si cabe ya que el próximo verano hay Juegos Olímpicos y Nadal quiere revalidar su medalla de oro conquistada en el pétalo de Pekín ganando en la hierba de Wimbledon. De ahí que admita abiertamente que en 2012 no participará en la Davis.

Una vez perdió ante Jurgen Melzer en Shanghái, el equipo de Nadal decidió no participar en París-Bercy y estuvo 39 días sin competir, dedicado a trabajar en una pretemporada con el objetivo de acabar bien el año para empezar mejor el siguiente. No encontró sensaciones en Londres, pero sale de Sevilla con una sonrisa. En La Cartuja, donde puso su nombre en boca de todos en 2004, ha vuelto a ser Nadal.