Los nuevos cimientos de España

El ocaso tras Pekín 2008 es historia. La selección recupera su mejor versión con la defensa y un cambio de mentalidad. Los Juegos de Londres son ahora el reto

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El bronce que lucían ayer orgullosos los jugadores españoles después del partido ante los suecos ha puesto fin a la travesía en el desierto comenzada por la selección después de conquistar, curiosamente, un metal del mismo color en Pekín 2008. Desde aquellos Juegos Olímpicos, ni rastro de las medallas. Sólo decepciones en el camino hasta llegar a Suecia. Con un decimotercer puesto en el Mundial de Croacia y una más honrosa sexta plaza en el Europeo de Austria, España perdió el brillo de un balonmano que deslumbró al subirse a lo más alto del podio en el campeonato del mundo en Túnez 2005. El mayor éxito en la historia de este deporte no tuvo la continuidad esperada y el combinado nacional terminó por verse inmerso en un túnel sin salida. La magnífica defensa y la nueva mentalidad ganadora exhibida en la gélida Suecia han ayudado al equipo nacional a cerrar el capítulo de las decepciones y a encarar con optimismo el futuro. Los Juegos de Londres 2012 aparecen en el horizonte como próximo reto.

La renovación emprendida por Valero Rivera al hacerse cargo del equipo —coincidiendo con la llegada de Juan de Dios Román a la presidencia de la Federación, en diciembre de 2008— ha ahora su fruto en tierras nórdicas. Al abrigo de los jugadores más veteranos, que han contagiado su experiencia a los jóvenes, España ha regresado a la élite. ¿Cuál es el motivo de la transformación sufrida? La selección ha recuperado la fortaleza mental de antaño, ha creído en sus posibilidades a medida que llegaban los resultados y se ha desprendido del pesimismo que le acompañaba desde que empezó a fallar en los grandes torneos. En Suecia ha aprendido a resistirse con el cuchillo entre los dientes a la derrota, no se ha descompuesto al ir a remolque en el marcador y ha sido capaz de protagonizar épicas remontadas.

Un grupo de amigos

Argumentos que, unidos a su espléndida defensa, le permiten tomar el vuelo de regreso con el orgullo de poder decir bien alto que es el único equipo que no ha sucumbido ante la campeona mundial (Francia), a la arrancó un punto. La muralla defensiva ha sido la tradicional seña de identidad de España y en este Campeonato no ha renunciado a ella. Algunas selecciones llegaron a caer en la desesperación mientras buscaban un resquicio para poner a prueba a Hombrados o Sterbik. Dos grandes porteros que han convertido al equipo nacional en una rara especie en este campeonato del mundo. Ha sido la única en la que sus guardametas comparten vestuario también en su club, el Ciudad Real.

Los hermanos Entrerríos —Alberto y Raúl— son el ejemplo del incondicional compromiso demostrado por este grupo de amigos. Perdieron a su madre pocos días antes de embarcarse en la aventura sueca y la primera dedicatoria después de cada victoria ha sido siempre para ella. El bronce les sabe ahora a oro. A ellos y a sus compañeros, con los que desde hace años comparten bromas (Hombrados no para nunca) y confidencias en las concentraciones.

La mitad de estos jugadores se proclamaron campeones en Túnez y para algunos puede haber sido la última oportunidad de volver a escuchar el himno luciendo la medalla en el cuello, aunque la intención de Valero Rivera es rodearse de este grupo hasta Londres 2012.

Éxito anticipado

El seleccionador lo tenía claro cuando se hizo con las riendas del equipo. Después de volver a ponerse el chándal, el técnico español más laureado dejó escrito en la hoja de ruta de la Federación que los resultados de la renovación comenzada no serían a corto plazo. El gran reto, compartido por su presidente, es calificar a España para los Juegos de 2012 y aspirar allí a todo. Por eso nunca se hundió y aguantó estoicamente las críticas cuando se falló estrepitosamente en el Mundial de Croacia. Después de que en el Europeo de 2010 tampoco se luchara por las medallas, la meta en Suecia era clasificar a la selección entre las siete primeras para disputar el preolímpico, pero la seriedad de su trabajo y de sus jugadores ha dado frutos antes de lo esperado en forma de medalla. Valero no sacará pecho al regresar a casa. No va con su personalidad. Al Barcelona le dio más de 50 títulos y nunca presumió.

MADRID