El nuevo chico precoz de la ACB
Alejandro Abrines ya es uno de los fijos para Chus Mateo en el Unicaja - abc
liga endesa

El nuevo chico precoz de la ACB

Alejandro Abrines, el joven más prometedor del basket español, ya brilla con el Unicaja

MADRID Actualizado:

Hasta hace un año, Alejandro Abrines (Mallorca, 1993) era un jugador semidesconocido. Su explosión en el Clínicas Rincón —filial del Unicaja— en la LEB Oro le abrió las puertas de la selección sub 18, con la que ganó el Europeo de la categoría, siendo elegido MVP de la final. Un ascenso vertiginoso desde el anonimato que no le ha pasado factura y que le ha llevado a ser uno de los referentes del Unicaja en las últimas jornadas.

Dicen que es en las crisis deportivas cuando afloran los talentos. La búsqueda desesperada de recursos cuando las cosas no funcionan suele dejar paso a la cantera y eso es precisamente lo que pasa en este Unicaja, que ha ganado solo uno de los últimos trece partidos. Las bajas y el mal rendimiento de muchos titulares le han dado a Abrines la oportunidad de brillar.

Chus Mateo, un hombre acostumbrado a trabajar con la cantera ha sido su mentor y, tras un primer tramo de la temporada centrado en el aprendizaje y el acoplamiento a la categoría, le ha dado la responsabilidad del equipo. Este domingo, en la enésima derrota del Unicaja, Abrines inscribió su nombre junto al de Navarro, Ricky Rubio y Rudy Fernández, como uno de los jugadores que han disputado más de 25 minutos en un solo partido justo después de cumplir la mayoría de edad.

Comparaciones con Rudy Fernández

La explosión de Abrines ha provocado que las comparaciones con Rudy Fernández, mallorquín como él y con un estilo de juego muy parecido, sean inevitables. «Nos parecemos, pero todavía tengo mucho que mejorar», reconoce el joven jugador que debutó este año en la Euroliga. En verano, Abrines tuvo la ocasión de coincidir con Rudy en la final del Eurobasket. Allí disfrutó como uno más con el triunfo de la selección. «Tengo muchas ganas de ir a Málaga y empezar a trabajar. Sé que es una temporada muy importante para mí», reconocía a ABC entonces.

A sus 18 años, Abrines no parece tener límite. Sus casi dos metros de altura (1,97) son una garantía para jugar en el perímetro y le hacen muy complicado de defender. Cuenta con un buen lanzamiento exterior, pero tiene un debe importante. «Debo mejorar la defensa». Lo sabe y no lo oculta. Su progresión este año —donde fue nominado a mejor jugador joven europeo junto a ilustres como Valanciunas o Mirotic— no ha sido tan grande por culpa de las lesiones, pero aún así, en Estados Unidos todavía le sitúan en primera ronda del draft de la NBA de 2013.