Naufragio del Real Madrid

Tremenda paliza que deja a los blancos con un pie y medio fuera de los cuartos de final

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El Real Madrid se dejó ayer en Bilbao algo más que una victoria. Los de Laso empañaron su buena imagen con un partido desastroso que les deja con un pie y medio fuera de los cuartos de final. Los blancos dependen ahora de lo que haga el Bilbao Basket, al que le vale con ganar sus dos partidos para estar en cuartos.

Las caras desencajadas de los jugadores del Real Madrid al descanso eran suficiente para hacerse una idea de lo que estaba pasando sobre la pista y el alborozo de la grada de Miribilla lo corroboraba. En esa cancha, mágica para los de negro, el Madrid hincó la rodilla una vez más. Su baloncesto de filigrana, el que ha cautivado a media Europa desde que Laso aterrizó en el banquillo, volvió a toparse con el muro del Bilbao Basket. Una especie de bloqueo mental que atenaza a los blancos cada vez que visitan Miribilla y que ayer fue más evidente que nunca.

Los ánimos venían caldeados desde hace unos días. La victoria vasca en el Palacio el pasado domingo terminó en amago de tangana. Allí se dijeron muchas cosas y se dejaron cuentas pendientes. Rencillas que tocaba solucionar con el balón de por medio. Fue el Bilbao el que mejor canalizó esa rabia y la utilizó para salir a la cancha con una intensidad que arrolló al Real Madrid. Los de Laso, sin ninguna intensidad, fueron un muñeco en manos del Bilbao, que protagonizó un primer cuarto para grabar. Es cierto que la inexistente defensa blanca ayudó, pero no hay que restar mérito a los 34 puntos conseguidos por el Bilbao, con un solo fallo en el lanzamiento.

No cambió el panorama en el segundo periodo. Carroll renunciaba a tirar, los «Sergios» se olvidaron de correr y, debajo del aro, ni Reyes ni Begic podían con Fischer, de nuevo un coloso al igual que el pasado domingo. Visto lo visto al descanso (52-26), el objetivo blanco pasó de ir a por la victoria a tratar de enjugar el basket average. En Madrid, los blancos habían vencido por 16 puntos (89-73) y ahí estaba el límite. Tocaba remontar, pero menos. Un nuevo partido, que también se decantó del lado bilbaíno gracias al colosal encuentro de Vasileiadis y al corazón de Mumbrú, siempre motivado ante su ex equipo. El resurgir de Velickovic (15 puntos en el tercer cuarto) dio esperanzas a los blancos, pero fue un espejismo y el desastre se consumó.

En el otro partido del grupo, el Unicaja cayó ante el Montepaschi (84-69).