Mourinho propone y Mourinho dispone - AFP
REAL MADRID

Mourinho será el nuevo Ferguson

El Madrid le concede el poder absoluto. Ha dado estilo al equipo, imprime carácter y consigue que rinda en las tres competiciones

TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN
MADRID Actualizado:

Criticado, denostado, acusado, en Barcelona pasaron de sumarse a la guerra dialéctica a vigilarle con cuidado. Le conocen. Se dieron cuenta que Mourinho no provocaba guerras, sino que encendía fuegos que solo quemaban a quienes se cruzaban en su camino. Al final, el luso ganó todas las batallas de poder. Y el paso del tiempo le dio la razón. El Real Madrid reconoce los aciertos de su entrenador. Admite que todos sus argumentos se hicieron realidad. Exigió un delantero para no depender tácticamente de Benzema y solicitó a Emmanuel Adebayor. El africano rindió nada más llegar. Una contratación que «fichó» también a Karim. El francés comenzó a realizar el mejor fútbol de la temporada. Una adquisición, la del togolés, que otorgó al equipo una variedad de posibilidades ofensivas ensalzada por los dirigentes de la casa. El técnico exigió también la renovación de Pepe, dada su relevancia en la retaguardia, y el defensa confirmó esa consideración con actuaciones soberbias. La entidad corrobora la importancia suprema del central. Trabaja en una renovación que está a punto de realizarse. Todo, por conceder a Mourinho lo que desea. El Real Madrid le ha otorgado la potestad absoluta en el área deportiva.

«El mejor fichaje que hemos realizado es Mourinho», manifiestan fuentes de la Junta directiva a ABC. La afirmación es una carga de profundidad. Por encima de la espectacularidad de Cristiano, por encima de la fábrica de fútbol de Xabi Alonso, los dirigentes destacan que la llegada del preparador creó un estilo de juego. «Mourinho le dio al equipo carácter —afirman los directivos a este periódico—. Sabe muy bien lo que hace. Y el Real Madrid sabe a lo que juega. Es un conjunto joven y el entrenador imprime su sello. Impone una forma de jugar y un nivel de rendimiento».

El portugués «se ha ganado a pulso» el poder. Una autonomía de decisión que solicitó a Florentino Pérez en diversas reuniones. Un mando que le ha sido otorgado por «su personalidad ganadora» y por su estricta «forma de trabajar para conseguir sus objetivos». El éxito en la Copa, el magnífico rendimiento en la Liga, su obsesión por superar los octavos de final de la Copa de Europa y los cambios tácticos realizados en momentos críticos reafirmaron ante los responsables del club el liderazgo de Mourinho. Y constatan que cuando el luso pide una contratación, la tiene planificada para sacarle el mayor rendimiento. Las adquisiciones de Di María y Adebayor y la progresión de Arbeloa son buenos exponentes.

Rompe moldes

Al club le gusta su inercia de ganar por encima de todo. El preparador escuchó al llegar a la casa que el Real Madrid caía en la Copa en su primera ronda. Avisó: eso nunca volvería a suceder. «Hay que luchar por los tres títulos». Puso firmes a sus jugadores para que tuvieran la misma voluntad en el torneo copero. Se afrontó al Sevilla y al Atlético con intensidad de Liga. Resultado: es finalista de Copa al cabo de siete años de ausencia. La última final la disputó en 2004 ante el Zaragoza, que le derrotó por 3-2.

La eficiencia en la Liga, con una excelente puntuación que le daría el campeonato si no estuviera el Barcelona, es otro ejemplo de su sabiduría para exprimir el jugo de los futbolistas. Y tiene encantados a los dirigentes por su precisión para preparar la eliminatoria de Copa de Europa y acabar con el terror de los octavos de final. Ha visto al Lyon en casa y a domicilio. Lo ha estudiado con detalle. Así se dirige un grande. Así se manda.