Rafa Martínez no podrá competir mañana con sus compañeros - Isabel Permuy
JUEGOS OLÍMPICOS

Londres se juega a una sola carta

Los gimnastas españoles de ambas disciplinas, artística y rítmica, compiten esta semana por una plaza en los Juegos

MADRID Actualizado: Guardar
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El jueves pasado Rafa Martínez se apoyaba en el potro para contestar a unas preguntas de ABC. Una lesión le impidió entrenarse con normalidad los días anteriores. Tuvo que infiltrarse para poder moverse con soltura. Peligraba su viaje al campeonato preolímpico que también se disputa en Londres a pesar de sus palabras: «Voy sí o sí. Aunque no compita en los seis aparatos, tengo que ir». Pero los Reyes dejaron malas noticias en el zapato de Rafa. El seleccionador decidió que no lucharía con sus compañeros por una plaza para los Juegos Olímpicos. Un duro golpe, la temporada había sido larga y sufrirá el desenlace desde casa.

Está en juego algo más importante que las propias medallas: el futuro de un grupo compacto y muy experimentado que podría desaparecer porque algunos empiezan a rondar los 30 años. Ellos lo saben, por eso es necesario pasar, para que no se pierda una generación y se quede otra sin algunos de sus referentes. «Si no participamos en estos Juegos, nos iremos tres o cuatro y el equipo se quedará cojo. Si pasamos, aún nos quedaría tiempo para ir preparando a los más jóvenes. Por eso tenemos que pasar por lo civil o por lo criminal. No podemos permitirnos un “no”», sentencia Martínez. Él es uno de los referentes. Con 28, sus anchas espaldas llevan más de una década en lo alto, con dos citas olímpicas (Atenas 2004 y Pekín 2008) y toda la experiencia que conlleva haber entrenado y competido junto a Jesús Carballo y Gervasio Deferr (dos oros en Atenas y Sidney, una plata en Pekín). Palabras mayores.

El trabajo como estímulo

La ausencia de estos dos grandes gimnastas dejó un vacío difícil de llenar. «Gervi tenía un don, cuando lo mirabas a la cara sabías que iba a ganar. Lo sabías tú, y lo sabía todo el mundo. Lo clavaba. Sin más», explica Martínez con una sonrisa. No se ha encontrado la fórmula mágica por el momento, pero está convencido de que tiene que llegar otra figura así en cualquier momento. Él mismo tiene todas las papeletas para sucederle, pero las lesiones le dejan ahora fuera de la lucha por la plaza. Y la misión se ha vuelto más complicada.

«Te juegas cuatro años de trabajo en una única carta», comenta pesaroso Jesús Carballo, seleccionador del equipo femenino, y toda una institución de la gimnasia dentro y fuera de España. Demasiado castigo para un grupo inexperto y joven que ha surgido de su cabeza y su saber hacer. Tienen entre 16 y 19 años, pero sus miradas, maduradas en el esfuerzo, no reflejan su edad. El reto es difícil, pero no les asusta.

Llevan trabajando sin descanso desde el Mundial y ni las cortas fiestas navideñas ni la larga temporada han apagado su ilusión. «Están entrenándose muchísimo. Y sin lesiones», prosigue Carballo, encargado de mimar su ánimo, además de sus cuerpos. «Lo principal es que sean felices con la gimnasia. Si no, no podrían sacrificarse cada día como lo hacen». Ellas lo darán todo el miércoles. Eso sí lo dicen sus miradas.