El ídolo local se lleva el duelo fratricida

En un partido con poco brillo, Ferrer vence a Verdasco y Ferrero regresa con fuerza

LAURA MARTA
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Se esperaba la emoción de un choque entre titanes que el cuadro forzó de forma temprana. Dos amigos, que se conocen y respetan, condenados a rivalizar sobre el Ágora. Demasiadas aventuras juntos para no saber cómo piensa el otro en cada tanto. Siempre entregado el público con David Ferrer, ambos tenistas, agresivos en ataque y seguros en defensa pelearon cada punto en los primeros seis juegos.

Sin embargo, el partido se rompió en el séptimo porque la ofuscación se cebó con el rostro y la raqueta de Fernando Verdasco. La comodidad de los primeros compases se tornó enfados, los golpes brillantes se alternaron con fallos de libro. El madrileño no supo sobreponerse al «break» que concedió con una doble falta y la rabia de la impotencia le encogió el brazo en demasiados puntos clave. Viendo al rival cada vez más atenazado, David Ferrer solo necesitó poner la pelota en juego y dejarse llevar.

El público reclamó más tenis que nunca llegó, pues en la pista solo había un tenista y, curiosamente, no fue el ganador. Verdasco, con una cuarentena de errores, decidió el partido y dejó un marcador demasiado abultado (6-3, 6-2) para el juego que se vio en el Ágora. Tampoco Ferrer mereció tamaña victoria, como reconoció a pie de pista: «Estoy satisfecho por ganar en dos sets. Es cierto que Fernando ha estado fallón y he aprovechado sus errores».

El otro ídolo

Si ovacionado fue Ferrer, no lo fue menos Juan Carlos Ferrero, que demostró la inherente calidad de su raqueta y su brillante derecha levantó un 3-0 inicial en contra y logró llevarse el partido por 6-4 y 7-6 (2) ante Igor Kunitsyn. Grande su vuelta, a pesar de las alarmas de su llamada al fisioterapeuta en el séptimo juego, a un torneo que se le resiste, pues solo había superado una vez la primera ronda en las últimas cinco ediciones.

Mientras, en Basilea, Novak Djokovic hizo las delicias de un público que esperaba su regreso. El serbio no defraudó, salió a la pista con máscara de Halloween. Venció, aunque sufrió, a Xabier Malisse por 6-2, 4-6 y 7-5.