El general Invierno

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Asómbrase José García Domínguez de que la prensa socialdemócrata (la que presume de escolarizada) tape con Messi la muerte de Havel por un partido de Trofeo Carranza en Tokyo, quizás pactado en el fichaje de Neymar por el Barcelona.

—Me dices que ves mal a la socialdemocracia. Te digo que ves a la socialdemocracia.

A esa prensa nunca le gustó el fútbol. El sábado, sin ir más lejos, injuriaba al padre muerto de Cristiano porque el futbolista pasa de sus guateques publicitarios. Para ella, el silencio de Cristiano es narcisismo, pero el de José Tomás es genialidad. Además, ¿qué hace Cristiano con una modelo rusa? ¡Ni que fuera el doctor Negrín!

Sabrán ustedes, y si no lo saben nos lo cuenta Julio Camba, que el doctor Negrín hizo carrera por casarse con una rusa, que le hizo ser el hombre de Rusia en la República. La rusa le enseñó a decir «papirose» (pitillo), «novoi uremia» (los tiempos nuevos), «balalaika» (balalaika) y «Dostoievski» (Dostoievski), lo bastante para manejarse en los barrios obreros de Madrid. ¿No estará Cristiano currándose con la rusa un cargo en la República que nos va a traer Juan Cruz?

De momento, Cristiano hizo el sábado al Madrid «Campeón de Invierno» en Sevilla, cuyo Sevilla, como dice un librepensador del Twitter, es lo menos sevillano que hay en Sevilla. El Invierno no es ningún título (salvo que lo gane el Barcelona), pero tiene el prestigio del generalato ruso. El general Invierno que derrotó a Napoleón y a Hitler ha derrotado al humilde Pep en Sevilla con goles de Cristiano (que no valen, porque, según la nueva teoría, los tiene que hacer o al Barça o en un Mundial), Di María (un galgo toledano en plena temporada de galgos), Callejón (el del peinado de armado de la Macarena) y Altintop, ese Antonio Gades en calzoncillos que le da al banquillo un aire de zoco, mitad comercio y mitad superstición, que a mí me encanta como imagen platónica del fútbol.

En Sevilla, mientras Cristiano superaba a Juanito en goles, Negredo superaba a Alves en cuentos. Lo harán internacional, porque en la España socialdemócrata se valora mucho el cuento como medio de vida.

En cuanto a la marca de Juanito, ¿quién mejor que Cristiano para superarla? A Juanito le debo el año más feliz de mi vida futbolera: el de su explosión en Burgos, en pareja con Viteri, en el ascenso a Primera. Un domingo se escapó de la mili para jugar en Puertollano contra el Calvo-Sotelo y se hacía llamar González para que los radiofonistas, que entonces eran más humildes, no lo delataran al cuartel. Después sería elegido mejor futbolista español, y Martínez Laredo, pasando por encima de los millones del Barcelona, lo regaló al Madrid. En Burgos son tan suyos que muchos se hicieron culés, pero… ¿qué pintaba un tío como Juanito en Barcelona, si Pepín Cabrales estaba en Madrid?

El sábado, cuando Cristiano hizo el gol del récord de Juanito en Sevilla, pensé que Juanito hubiera sido feliz con Cristiano