España desafía a la escuela balcánica
Pau Gasol - EFE

España desafía a la escuela balcánica

Dejan Bodiroga, una de las figuras de la exitosa antigua Yugoslavia, ve similitudes entre aquel equipo y el de España

ENVIADO ESPECIAL A VILNIUS (LITUANIA) Actualizado:

Aún bajo la denominación de Yugoslavia, pero ya solo con jugadores serbios y montenegrinos, en 1995 Dusan Ivkovic logró aglutinar el talento que aún quedaba en el país para seguir la estela dorada del baloncesto balcánico. El oro conquistado en el Europeo de 1995 dio paso a otros dos en 1997 y en 2001. Entre medias, una plata en los Juegos de Atenas 1996 y un título mundial, el de 1998, que se repetiría cuatro años después en Indianápolis 2002. Un equipo de leyenda en el que sobraba talento y en el que pocas caras se repitieron tanto como la de Dejan Bodiroga.

El alero serbio, hoy vicepresidente de la Federación de baloncesto de su país, recuerda aquellos años de manera especial. Nunca jugó en la NBA porque no quiso. En Europa lo hizo para los mejores equipos —incluidos Real Madrid y Barcelona—, aunque su mejor versión quedaba siempre reservada para la selección. Esos veranos intensos, junto a sus «hermanos», en los que pocas veces acababan derramando lágrimas de tristeza.

Salvando las distancias, el panorama se asemeja un poco a esta selección española de los últimos diez años. Entendido el equipo como una familia, los torneos se cuentan también por alegrías. Un título mundial en 2006, un oro Europeo en Polonia 2009, tres platas continentales y un subcampeonato olímpico en 2008. Una cosecha considerable que Dejan Bodiroga reconoce, pero que aún no pone al mismo nivel. «Tengo mucho respeto hacia España. Este equipo suyo tiene mucha calidad y ha hecho muchas cosas, pero creo que nuestra generación ganó bastante más. No se puede comparar. Digamos que esta generación de España ha hecho también grandes cosas», reconoció el serbio, presente en el entrenamiento de la selección balcánica que hoy se medirá a España.

Mucho más esquivo que él fue Teodosic. El base que dejó fuera del pasado Mundial a la selección con un triple desde nueve metros, pasó de puntillas sobre la posible revancha que podría tener hoy (14.30 h, LaSexta), cuando ambas selecciones se vean en la cancha. «Solo espero que no lleguemos tan igualados al final y que podamos dejar resuelto el partido antes», dijo alejándose de los problemas.

Sin buenas sensaciones

En el equipo español, aún escuece aquella derrota. Navarro, uno de los presentes en el choque, lo recuerda con amargor. «Ese triple está en la mente de todos, pero Serbia no es solo Teodosic. Hubo gestos raros de Ivkovic tras esa canasta. Son cosas que pasan en los partidos. Nosotros saldremos motivados igual que ellos, que se lo juegan todo en este partido», apuntó el escolta, que no siente buenas vibraciones. «Las sensaciones no son del todo buenas y para ganar a Serbia debemos mejorar muchísimo y estar más centrados», apuntó. Sergio Scariolo, por su parte, aseguró que aquel triple fatídico fue una mezcla de «clase y suerte». Fortuna y calidad, justo lo que llevó al olimpo a la Yugoslavia de Bodiroga y lo que necesita España para seguir su estela de éxitos.