Dueños de la Davis en el siglo XXI
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TENIS

Dueños de la Davis en el siglo XXI

Desde 2000, España ha narrado cuatro gestas en un evento antes imposible. Busca desde el viernes su quinto título

ENRIQUE YUNTA
MADRID Actualizado:

En el tenis de ayer, todavía en blanco y negro, España entendía la Copa Davis como un imposible, suficientemente dignas las batallas de Santana, Orantes, Gisbert y Arilla cuando tiraron dos veces al palo en las finales de la Davis de 1965 y 1967 contra Australia. En el tenis de ayer, España no era una gran potencia, resignada a papeles menores hasta que explotó en la tierra de París a finales del siglo XX. Arranca la semana decisiva con la quinta ensaladera a la vista y nadie duda del favoritismo de un equipo superlativo, cuatro jugadores que jamás han perdido una eliminatoria defendiendo bandera. Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco aceptan el desafío de Argentina y agitan La Cartuja sevillana, escenario majestuoso para un pulso entre amigos. El éxito como rutina, el mejor conjunto del siglo XXI. Desde el curso 2000, España adora la Davis.La hazaña del Sant Jordi

La hazaña del Sant JordiAño 2000, primer título. 3-1 a Australia

La primera vez siempre es especial. Aquellos días del diciembre barcelonés fueron mágicos, el punto de partido de lo que hoy es España en el deporte de la raqueta. Llegó a la final después de eliminar a Italia, Rusia y Estados Unidos y se medía en el Palau Sant Jordi a Australia, un equipazo que se atragantó en la arcilla. Albert Costa, Álex Corretja, Juan Carlos Ferrero y Joan Balcells contra Lleyton Hewitt, Patrick Rafter, Mark Woodford y Sandon Stolle, final tremenda muy bien resuelta por los españoles.

Empezó mal, con derrota de Costa ante Hewitt en cinco sets, pero se arregló con el triunfo de Ferrero ante Rafter. El sábado, apoteósica victoria del tándem Corretja-Balcells, siendo especialmente impactante el juego del segundo. «Recuerdo la emoción que había durante el partido, con toda la gente apoyando y ayudándonos. Fue espectacular», relata. Sus patillas, gigantescas, dieron la vuelta al mundo después de su exhibición, perfecto con su servicio ya que no lo perdió en ningún momento ante la experta pareja australiana. «No me siento el héroe de aquella final, fuimos todos, el premio al trabajo en equipo», añade. De hecho, el punto decisivo lo obtuvo Juan Carlos Ferrero en un partidazo contra Hewitt y sus malas formas. Al final, 3-1 para la España del G-4 —Javier Duarte, Josep Perlas, Juan Avendaño y Jordi Vilaró—.

Factor NadalAño 2004, segundo título. 3-2 a EE.UU.

Volvió a ser en casa, esta vez en Sevilla, el mismo escenario en donde España aspira a su quinto título ante Argentina. Entonces, el rival fue Estados Unidos, otro pez gordo de la competición, equipo muy completo con Andy Roddick, Mardy Fish y los gemelos Bryan. El G-3 (Arrese, Avendaño y Perlas) sorprendió dándole a Rafa Nadal la responsabilidad de jugar la primera jornada, decisión controvertida ya que se quedó fuera Ferrero. El balear, con 18 años, superó a Roddick el viernes y España afrontó el dobles con un tranquilizador 2-0. El domingo, ante más de 25.000 personas, Moyá logró el punto de la gloria ante Roddick, rebozado en la tierra andaluza. «Es el mejor día de mi vida. Era mi sueño, la ilusión de estos últimos años. Y todo ha salido tal como lo había soñado», confesó entre lágrimas y champán antes del abrazo a Nadal en una imagen que representaba el cambio de orden en el tenis nacional. Un año después de que España perdiera la final contra Australia a domicilio, el equipo confirmó los éxitos individuales de cada domingo.

«Fue una experiencia realmente intensa, una victoria inolvidable», desgrana Jordi Arrese, el capitán durante aquella final y que ha estado estos días por Sevilla para recordar la efeméride. «No fue una decisión fácil apostar por Nadal. A veces hay que arriesgar y lo hicimos convencidos de que era lo mejor para el equipo». Ferrero, contrariado, aceptó la orden y Nadal se avanzó a su tiempo.

Maracanazo en Argentina2008, tercer título. 3-1 a Argentina

Ocurrió en Mar del Plata, ante el mismo rival que ahora. Argentina-España, pista rápida, todo a favor de los albicelestes y más cuando Rafa Nadal renunció después de un curso maratoniano. El conjunto español, capitaneado por Emilio Sánchez Vicario, nunca había ganado a domicilio la Copa Davis y lo hizo desde la constancia y la fe, cimentado el triunfo por las gestas de Feliciano López y Fernando Verdasco. El segundo se llevó las portadas porque superó a Acasuso en un duelo agónico que resultó decisivo, pero López fue fundamental al nivelar la serie el primer día martirizando a Del Potro —Nalbandián había superado fácil a Ferrer—.

España ganó en una pista histérica, decibelios disparados y gritos de todo tipo. Argentina se vio campeón antes de hora y fue víctima de una serie de disputas internas repletas de ego. «A partir de ahí cambié, gané en confianza. Iba dos sets a uno abajo y conseguí ganar en el quinto y todo fue a mejor», sostiene Verdasco. «Es el mejor recuerdo que tengo de mi carrera, el más especial».

Fue el último servicio de Emilio Sánchez Vicario después de un año complicado en donde hubo enfrentamientos de los jugadores con el presidente, Pedro Muñoz, y se desató la polémica por la disputa de las semifinales ante Estados Unidos en la altura de Madrid —antes eliminaron a Perú y Alemania—. «Creía a muerte en ellos y el equipo necesitaba que también ellos creyesen que serían capaces de alcanzar el objetivo», explica Sánchez Vicario.

El triunfo más fácil2009, cuarto título. 5-0 a la R. Checa

La final menos excitante por la poca oposición del rival y porque ganar la Davis ya se daba casi por hecho. España arrasó a la República Checa, incapaz de sumar ni un solo punto. Jugó el equipo fantástico y Albert Costa pasó a ser el primer español en ganar la competición como jugador y como capitán. «La clave fue el partido que remontó Ferrer», admite —levantó dos sets el primer día ante Radek Stepanek—. «Este equipo no tiene límites, se involucra siempre a tope». De ahí que opte otra vez al cielo.