Los descontentos de la F-1 india

El Gran Premio deja tierras expropiadas, promesas incumplidas y ayudas polémicas

JAIME LEÓN
NUEVA DELHI Actualizado:

La Fórmula 1 llega a una India ansiosa por demostrar al mundo —y a sí misma— que puede celebrar eventos de esta envergadura. Lady Gaga proporcionará el espectáculo fuera del nuevo circuito de Buddh de 280 millones de euros a razón de 600 euros la entrada. La asistencia a la carrera cuesta entre 35 y 500 euros. El cubierto en el Amber Lounge para los miembros del circo se eleva a 1.800 euros. Es la India «brillante» del progreso, que crece a toda velocidad y aspira a potencia mundial. Pero la India que circula al ritmo de bueyes y dos dólares al día paga el precio del lujo en el país asiático.

Lo que los 100.000 espectadores en el circuito y millones de televidentes (hoy a las 10.30 h, LaSexta) no verán son los pueblos que rodean el circuito de Buddh, a una hora de la capital del país, Nueva Delhi, con cuatro horas de electricidad al día y sin agua corriente. Las tierras de los agricultores se expropiaron en virtud de una ley colonial británica de 1894 de «interés público». «Nos dijeron que crearían fábricas y trabajo, pero no ha ocurrido», dice Saleem, un campesino ahora sin campo, a la prensa local. «Ojalá la Fórmula 1 no hubiese venido», continúa el indio que no conocía el deporte de los bólidos hasta ahora.

El reparto de compensaciones fue desigual. Mientras en algunas aldeas se ven niños descalzos y vehículos todoterreno a estrenar, otros campesinos recibieron escasas indemnizaciones tras las expropiaciones. Las promesas de creación de industrias no se cumplieron y, con las carreteras a las escuelas de la zona bloqueadas, los estudiantes deben caminar nueve kilómetros para asistir a clase. Las exenciones fiscales ofrecidas por el Gobierno de Uttar Pradesh al proyecto deportivo han terminado de alimentar la polémica.

«Esto muestra lo que no funciona en este país», afirma Paranjoy Guha, analista político. «Una minoría del país quiere mostrar al resto del mundo lo bien que va la India. Pero solo hace falta venir para ver la desigualdad y la pobreza».

Los Juegos de la Commonwealth celebrados el pasado año no mejoraron la imagen de la India como país caótico y corrupto. En esta ocasión el evento deportivo corre a cargo de una empresa privada, el gigantesco Grupo Jaypee. «La percepción del mundo acerca de la India cambiará después del Gran Premio», afirmó Jaiprakash Gaur, fundador de la empresa y uno de los hombres más ricos de la nación asiática con una fortuna de 1.000 millones de euros.

Quizá sea así. A pesar de la cancelación del concierto de Metallica por motivos técnicos, el excesivo polvo en el circuito y la presencia de perros callejeros en la pista, el Gran Premio de la India va sobre ruedas. Pero con un 80 por ciento de los indios viviendo con menos de dos dólares al día, un espectáculo como la Fórmula 1 resulta para muchos un símbolo de desigualdad social.