Balón de Oro

El jurado ignora el Mundial y premia al argentino (22%) ante Iniesta (17) y Xavi (16)Casillas, capitán de la selección: «Es una pequeña desilusión para los españoles»

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LIONEL MESSI

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El secreto mejor guardado del mundo escondía una sorpresa que dejó helado al auditorio, convencido de que Luis Suárez ya no estaría solo en el nombre de España después de aquel verano mágico en Sudáfrica, recordado para la eternidad desde el 11 de julio de 2010. Leo Messi, natural de Rosario (Argentina), nacido el 24 de junio de 1987, sonrió con cierta timidez cuando Pep Guardiola desveló el misterio después de una tarde loca con rumores infundados en donde ganaron también por momentos Xavi e Iniesta. El jurado, compuesto por periodistas de France Football, capitanes y seleccionadores, no tuvo en cuenta el Mundial y consagró por segundo año consecutivo al argentino, futbolista celestial que nadie cuestiona. Sin embargo, para los españoles fue un chasco mayúsculo. ¿Para cuándo?, se pregunta incrédula la gente.

Ganó Messi (22% de los voto; Iniesta, 17% y Xavi 16) y con él el Barcelona, representado en la gala de Zúrich con los tres candidatos y copado el equipo ideal con seis jugadores azulgrana. Era el día del Barça y se les escapó el detalle de José Mourinho como mejor entrenador del año, enemigo público número uno en el Camp Nou pese a prestar sus servicios años atrás como traductor. Por lo demás, queda confirmada la de ayer como una jornada de éxtasis total y la consagración de un estilo.

Es el manual de La Masía, filosfía inculcada en los tres finalistas, cada uno fiel a un estilo tan diferente como inimitable. Al final, se tuvo en cuenta el talento inigualable de Messi, siempre protagonista y admirado salvo cuando juega con Argentina. Ahí no sienten que sea algo típico de la tierra porque se formó en el Barcelona y encima falla en su intento por trasladar a la selección su juego, empeñada la parroquia albiceleste en hacer de él una versión mejorada de Maradona.

Puntuales a la cita, la expedición del Barcelona salió por la mañana con destino a Suiza, dos chárters fletados por la FIFA repletos de leyendas. La lista de invitados del club era tan amplía como generosa y Sandro Rosell resumía el sentir de su gente: «Sin duda es un día grande para el barcelonismo, es una de esas metas que sabes que costará que se repita, pero que ha llegado». Sólo el Milán, en los años 1988 y 1989, había sido capaz de copar el podio con tres futbolistas de un mismo equipo.

Nadie mejor que Guardiola para abrir el sobre —se equivocó y enseñó a la cámara el nombre antes de leerlo él— y mencionar, alto y claro después de presentarse en catalán, castellano e inglés, «Lionel Messi». Como en los Oscar, tenía más valor la cara de los que se quedaron en blanco, cómplices en su sonrisa y elegantes luego en su discurso. «Era merecido y hay que felicitarle, los tres lo merecíamos. El Balón de Oro se queda en casa y esto es un premio a la cantera, a la filosofía del club», admitió Xavi. «Estamos muy contentos por él. Es el mejor jugador del mundo y se lo merece», aceptó Iniesta. Mientras, en Tarrasa y Fuentealbilla introducían el champán a la nevera. Ya habrá tiempo para tardes más felices.

En la vestimenta de Messi había algo diferente, una chaqueta aterciopelada con pajarita que chocaba de pleno con el traje y corbata clásico de sus colegas. Visiblemente emocionado, subió al estrado y se acomodó con naturalidad en el atril. «No me lo esperaba. Se hablaba mucho de Andrés Iniesta y de Xavi Hernández como ganadores y me sorprendió a mí también. Todos me han felicitado», explicó a continuación. Ya está acostumbrado a este tipo de guateques.

«Pequeña desilusión»

En el corrillo improvisado, brindis aquí y palmaditas allá, se palpaba cierta desilusión entre los españoles. Locuaz y correcto como de costumbre, valoró la decisión Vicente del Bosque, que también aspiraba al título de entrenador del año. «Ninguno de los premios es inmerecido. Nadie le va a quitar a Xavi y a Iniesta lo que son». Más políticamente incorrecto fue Iker Casillas, capitán de la selección y miembro del equipo ideal: «Es una pequeña desilusión para los españoles. Por afinidad y el trato que tengo con mis compañeros Xavi e Iniesta me hubiese gustado que consiguiesen ese galardón».