Corretja: «Creo que ahora sé mucho más de tenis»
Corretja, durante un entrenamiento - EFE
TENIS | DAVIS

Corretja: «Creo que ahora sé mucho más de tenis»

Ha gestionado con muy buena mano su primera eliminatoria, condicionada por las ausencias de las primeras raquetas. El capitán está encantado con el equipo que ha competido en Oviedo

ENRIQUE YUNTA
OVIEDO Actualizado:

Álex Corretja (Barcelona, 11 de abril de 1974) habla con gusto, meticuloso en cada palabra, reflexivo antes de lanzarse con las respuestas y generoso en la sonrisa. Su discurso está trabajado y celebra su debut como capitán de la Copa Davis con un convincente triunfo ante Kazajistán.

—¿Qué impresiones tiene después de su primera capitanía?

—Feliz de la vida. Es una oportunidad muy bonita y estoy muy agradecido a los que han confiado en mí. A partir de aquí, se trata de hacer el trabajo bien. Ha sido un estreno excitante.

—¿Con qué imagen resume el fin de semana?

—Buena pregunta... No es es solo el fin de semana. Me quedo con la sensación desde el primer día que hablo con los chicos en Melbourne. Y me quedo con la victoria de Ferrero, con su celebración. Es el momento que resume la eliminatoria.

—¿Le sorprendió el nombramiento?

—Me sorprendió que no siguiera Albert Costa, pensaba que seguiría. Obviamente, una vez dijo que no uno de los nombres era el mío. Cuando me llamaron les dije que mi disponibilidad era absoluta, que estaba encantado. No dudé ni un segundo, me bastaba con saber que tenía su confianza.

—¿Cómo lleva lo de dar órdenes?

—Es importante la proximidad con los jugadores, pero hay que encontrar el equilibrio entre ejercer de capitán y ser amigo de ellos en según qué momentos. Depende de la situación. Lo que más me preocupa es entender qué les pasa, aportar mi experiencia y, sobre todo, darles tranquilidad desde la banda y que esté todo bien organizado para que únicamente se dediquen a jugar.

—¿Ha tenido que gritar?

—De momento, no. Yo soy muy dialogante, pero si tengo que gritar lo haré, no tengo ningún inconveniente en hacer lo que toca según mi criterio. Pero creo que gritaré poco.

—Al capitán de la Davis se le ve en un banco aplaudiendo, ¿pero cuál es la verdadera función?¿Qué debe aportar un capitán?

—Es un poco lo que decía antes. Se trata de dar tranquilidad y entender qué les pasa a los jugadores. Yo lo he vivido en primera persona y eso me ayuda, es fundamental. Después, la eliminatoria no sólo se juega este fin de semana. Yo estuve en Australia durante quince días con Josep Maria Arenas, mi ayudante, para decidir el equipo y hablar con la gente. La semana pasada estuvimos en Barcelona trabajando y ahora en Oviedo, así que ya llevamos cuatro semanas de trabajo. Todo tiene que estar organizado y los jugadores sólo han de pensar en los partidos. Porque después hay que trabajar con los fisios, los médicos, el encordador, el delegado... Cada uno tiene su trabajo y yo he de intentar que esté muy controlado.

—Y para empezar, un equipo totalmente nuevo que ha respondido.

—Sí, mezclamos la experiencia de Juan Carlos Ferrero con la juventud del resto. Hay un jugador que debutaba, Marc López, y buscábamos ese equilibrio, tener todo tipo de posibilidades. El equipo es un lujo, ha estado perfecto y se ha comportado como tal.

—Hay una España que ganó en Sevilla, con Nadal, Ferrer, Verdasco y Feliciano, y otra con jugadores que no han ganado tanto. ¿Hay mucho salto entre un equipo y otro cualquiera sin Nadal?

—Es que España hay solo una, yo sólo conozco a un equipo de España. Aquí no hay un A y un B. Aquí hay cuatro jugadores que defienden al país durante un fin de semana. Hay muchos jugadores, pero equipo hay uno y este es el que he escogido yo. He hablado con todos y esto es lo que he decidido.

—¿España se ha mal acostumbrado después de ganar tantas Davis?

—Hombre, la suerte es que nosotros sabemos que la Davis no se gana en noviembre o en diciembre, que es cuando se disputa la final. La Davis se gana desde ya, desde febrero. Y estamos orgullosos de lo que hemos conseguido. No es normal lo que hemos logrado, se sale de lo común el ganar cinco Davis en once años, es algo atípico.

—¿Se siente tenista todavía?

—No.

—¿Tan rotundo? ¿No le apetece jugar cuando está en la banda?

—No. Siento que tengo la suerte de haber sido tenista y que ahora lo puedo transmitir como capitán. Pero no me apetece jugar, ni me lo planteo. Tengo jugadores que lo pueden hacer por mí y yo puedo decirles lo que creo que tienen que oír.

—¿Acabó cansado de tanto tenis?

—No, cero, pero físicamente no podría aguantar cinco horas de un partido ¡Bufff! Psicológicamente quizá, ahora sé mucho más de tenis. Tenísticamente tendría que entrenar tanto que no me veo capaz, lo veo como una utopía absoluta.

—¿Hay mucha diferencia desde que lo dejó?

—Ninguna, veo que hay las mismas inquietudes, las mismas sensaciones. En el tenis hay muchos altibajos, hay muchos jugadores que tienen dudas, jugadores que creen más, otros que priorizan objetivos a lo largo del año... Cada uno ve el tenis como quiere y yo tampoco me he retirado hace cuarenta años. Hace seis o siete años seguía jugando y me siento muy cercano a lo que viven. La suerte es que puedo entender en cada momento lo que les pasa a los jugadores sin buscar en los libros.

—¿Hay peligro de vacío en España?

—No creo que suceda, pero sí que es verdad que será difícil igualarlo. Tenemos que asimilar que encontrar a otro Rafa Nadal será imposible porque lo que está haciendo es casi inigualable. Nuestro trabajo es ayudar para que salgan el máximo de jugadores entre los mejores y a partir de ahí veremos de qué son capaces. No se puede pretender que un niño sea Nadal, no podemos educarles a partir de esa premisa porque es prácticamente imposible que salga bien.