Treinta medallistas olímpicos apoyan a Madrid 2016 en la visita del COI

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S. MEDIALDEA / C. FOMINAYA

MADRID. El buen tiempo y las buenas caras marcaron ayer la maratoniana visita de la comisión de evaluación del Comité Olímpico Internacional (COI). Durante más de diez horas, los trece delegados fueron revisando todas las instalaciones deportivas de la candidatura madrileña, con un cicerone de excepción, el acalde Alberto Ruiz-Gallardón.

Las dos sorpresas de la candidatura parecieron ser, al finalizar la jornada, el recinto ferial de Ifema -«esperaban un centro de convenciones, y no un lugar con paseo mediterráneo y palmeras»-, y las instalaciones de la Caja Mágica que, a punto de estrenarse este fin de semana con el Mutua Madrileña Madrid Open 2009, pareció a ojos de los propios miembros del comité, «mágica de verdad».

«De sobra preparada»

El comentario escuchado a uno de los examinadores en los pasillos de Ifema fue que «Madrid está de sobra preparada». Lo oyó José Luis Abajo, más conocido como Pirri, medalla de bronce en espada en Pekín 2008, quien añadió: «Se les veía encantados». Después, los miembros de la comisión de evaluación del COI llegaban a la Caja Mágica, la «joya de la corona» de Madrid 2016. En sus pasillos, la judoka Miriam Blasco expresaba su apoyo a la candidatura madrileña. Con ella, más de 30 medallistas olímpicos y paralímpicos -que sumaban cerca de un centenar de medallas- acompañaron a los examinadores: Joan Llaneras, Joan Lino, Theresa Zabel, Gervasio Deferr, Teresa Perales, Fermín Cacho...

La organización consiguió finalizar la visita con media hora de adelanto sobre el horario previsto. Los examinadores del COI «nos felicitaron por las presentaciones, y dijeron: «Habéis trabajado mucho»», explicó Raul Chapado.

Alabaron la ciudad -«¡cuántas zonas verdes tienen!»- y se despidieron a lo grande en el Bernabéu, pese a la ausencia de «figuras». Un problema de protocolo, según el club, impidió avisarles a tiempo, y tenían otros compromisos. «Les estamos muy agradecidos y no podemos exigirles nada más», quitaba hierro el vicealcalde Cobo.