Bruno Hortelano durante una carrera
Bruno Hortelano durante una carrera - ABC
Atletismo

«Tokio 2020 es la culminación de un sueño, mi objetivo»

Con la mente puesta en los próximos Juegos Olímpicos y tras casi un año sin competir, Bruno Hortelano reaparece este fin de semana en Madrid

Sergi Font
BarcelonaActualizado:

Bruno Hortelano regresa a la competición este domingo en el Meeting de Madrid después de que una tendinopatía en su tendón de Aquiles retrasara su aparición sobre el tartán al aire libre. El velocista, que asegura que «llevo tres años con Tokio 2020 en la cabeza», disputará los 400 metros.

-¿Cómo se encuentra?

-Llevo ocho meses haciendo la mejor pretemporada de mi vida de cara al año que viene, que es cuando quiero estar en el mejor estado de forma de mi vida. He ganado más fuerza que en ningún año anterior, sin duda. Y aún así con los obstáculos que me he encontrado por el camino.

-Le veo muy optimista.

-Sí. Este año desconecté, hice en noviembre el Camino de Santiago y en diciembre volví, me senté con mi equipo y ya miramos para Tokio. Vimos que nos quedaba año y medio y el plan al final fue tratar que ese año y medio fuera como una sola temporada y asegurarnos podernos centrar en ese trabajo en velocidad en 2020 y en el 100 y 200. Para eso tenia que hacer una pretemporada muy larga, que es lo que he hecho.

-El tendón de Aquiles le ha dado la lata...

-Sí, quise competir en mayo y no pude. Me pasó lo mismo un poco más tarde y ahora por fin podré competir. Pero a pesar de eso, el trabajo lo he ido haciendo y voy en el camino adecuado.

-Tras un año sin competir, ¿qué espera de este fin de semana en Madrid?

-He hecho un trabajo invisible. Renuncié a pista cubierta porque me provoca pubalgia y, con el calendario tan curioso de este año, he preferido estar entrenando. No siento que que tengo que competir mucho para demostrar que puedo concursar bien y lo he demostrado en mi pasado. Este fin de semana espero disfrutar porque amo este deporte y, a la vez, tratar de ejecutar la mejor carrera que yo pueda, la que tengo planeada. Me gustaría correr una carrera inteligente y si consigo debutar más rápido que el año pasado, ya es un éxito. La mejor carrera de 400 nunca es la que haces a principios de año.

-Una de las grandes atracciones será el duelo con Husillos...

-Óscar es un rival muy importante. Somos hermanos de relevo pero grandes rivales en 400. Nos ayudamos todos a mejorar. Será un rival más, trataré de ir a por todas y no voy a dejar que nadie me gane.

-¿Sigue pensando en el Mundial de Doha con la idea de disputar el 4x400?

-Si, el compromiso con la selección es serio. Me estoy preparando para poder competir en el relevo aunque me gustaría hacer un par de carreras de 400 antes de ir para asegurarme que tengo la maquinaria preparada para competir. Nos gustaría clasificarnos para Tokio.

-¿Tokio es la culminación de un sueño, de una carrera?

-Sí, por supuesto. Es el objetivo principal porque es una Olimpiada y es la cita más importante del atletismo. Hay europeos y mundiales pero de lo que se habla y lo que uno aspira es a ser olímpico. En Río me quedé a las puertas de la final y, aunque acabé satisfecho de cómo lo hice, me quedé con las ganas. Después del accidente volví a encontrar ese compromiso conmigo mismo de aspirar a ser olímpico y fue una forma, como deportista y como persona, después de un accidente y de pasarlo mal psicológicamente, de volver a encontrarme y sentirme yo, sentirme bien conmigo mismo.

-Y después de Tokio ¿qué? Parece que todo acabe ahí...

-Pues sí. Pasa lo mismo que después de Río. Yo veía los Juegos de Brasil como el fin y nada más allá. Veía una pantalla negra y no veía nada después. Llegué a Río pensando que iban a ser mis primeros y últimos Juegos Olímpicos porque si no pensaba eso ¿cómo iba a sacar lo mejor de mí? La forma era pensar que no iba a tener más oportunidades en la vida.

-Es una forma de motivación...

-Exactamente. Era darlo todo o nada. Por eso no veo más allá de Tokio porque lo voy a dar todo.

-¿Cómo le fue en el camino de Santiago?

-¡¡¡Guau!!! El Camino no es vida real, es otra cosa. Es otro estado de filosofía, de pensamiento, de existencia. Es armonía concordia con la humanidad y con uno mismo. Son tantas cosas... Desde que he vuelto no hay ni un día que pase que no piense en el Camino.

-¿Lo que allí vivió y aprendió se puede aplicar al atletismo? ¿Ha extraído algo que le pueda servir para su carrera profesional?

-A mí sí. No sé si serviría para todos porque el Camino de cada uno es único. A mí me transmitió mucha paz, tranquilidad y calma después de un periodo de dos años y medio difíciles, después del accidente. Necesitaba desconectar, verlo todo con un poco más de perspectiva y gracias a esta experiencia he sido capaz de tener más paciencia, de hacer un plan a largo plazo, sin estar mal por no competir. Sé que el plan es bueno y confío en él como en el camino en el que estoy. Esas son las cosas que saqué.

-Es como la vida...

-Sí. Ahora mismo está mi hermano haciéndolo. Está pasando por Castro Urdiales y le estoy siguiendo. Y veo que su camino es muy distinto del que viví yo. Al final todo el mundo extrae algo.

-Durante el camino hubo momento de flaqueza. Desde que regresó a competir ¿también hubo algún momento en el que deseó abandonar?

-No. Ni hablar. Es algo que ni siquiera voy a considerar. Plegar ahora sería acabar con la vida que he construido. Me siento a gusto con quién soy. No soy perfecto y trato de mejorar cada día, pero me he esforzado mucho, me he marcado objetivos. Empecé en el atletismo con ocho años y ese niño ahora está flipando. A veces cuesta tener esa perspectiva pero el camino me ha dado eso. Sentirme satisfecho por el esfuerzo y no voy a plegar, aunque haya días duros y desee que acabe todo.

-Tiene gustos muy poco habituales para un deportista de elite...

-En algunos aspectos soy una persona normal y en otros una persona diferente. No todo el mundo hace el Camino de Santiago y menos los deportistas. Estas todo el año entrenando, entrenando y entrenando ¿para qué? ¿para recorrerte mil kilómetros por el norte de España? A mi llena y es otra faceta de personalidad. Mi relación con el atletismo es como un matrimonio, no puedo irme un fin de semana caminar porque tengo que entrenar. Pero intento empaparme de la experiencias de otra gente y leo. Este año he estado leyendo un libro todas las semanas y de esa manera puedo vivir una vida plena de aventuras sin necesariamente cansarme físicamente.

-¿Prefiere leer a jugar a la consola?

-Se debe a la forma en la que crecí, en Canadá. Y luego estuve mucho tiempo en Estados Unidos y eso me marcó mucho. Estuve rodeado de personas que no se acomodaban con su posición en la vida y siempre buscaban crecer y mejorar. Ahí me dediqué a aprender, con cursos por internet o leyendo o de mil formas. Uno no debe dejar de aprender porque ha acabado la universidad.