Los Duques de Palma de Mallorca acudieron al palco del Bernabéu. Miguel Berrocal

Temor por el futuro de la Real

MADRID. Rafael Marichalar
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En el palco presidencial estuvieron Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina y su marido Iñaki Urdangarín, que en el descanso conversó con Valdano y Butragueño y al que le pareció «flojo» el juego del equipo guipuzcoano.

El partido no le quitaba el sueño al Madrid y para la Real «un punto hubiera sido un alivio», dijo Luis Uranga, para quien «Figo es mucho Figo y el jugador desequilibrante».

Entre los guipuzcoanos, temor por el futuro de la Real. Uno de ellos, Enrique Múgica, Defensor del Pueblo: «No veo a la Real salir de la pendiente», es decir, temor al descenso. Otro, Íñigo Cavero, tres veces ministro, estaba en la misma línea. Y un navarro, Pedro Abrego, humanidad y simpatía, que reúne en su restaurante, mesón Txistu, a gente famosa del fútbol, no termina de «ver claro el futuro de la Real». Junto a él su yerno Antolín Murias, «mi sucesor», dice, en un equipo donde Leoncio brilla con luz propia. Se habla de las elecciones a la presidencia del club donostiarra y oigo decir que José Luis Astiazarán, que ha trabajado junto a Uranga, es el favorito. Pero no olviden al reputado cardiólogo Ignacio Gallo.

Saque de honor a cargo del «Niño de la Paz», Dagoberto Ospina, que estuvo secuestrado nueve meses por la guerrilla colombiana y a quien el presidente del Madrid le entregó un carnet de socio con el número 96.405.

Ayer no se llenó el Bernabéu. Hubo 66.143 espectadores y 85 millones de recaudación, con lo que el Madrid alcanza ya los 1.000 millones esta temporada. Nota sobresaliente para los integrantes de la tribuna joven, que animan sin cesar y que ayer desplegaron una pancarta con la leyenda «99 años de gloria». Desde el palco vieron el partido, entre otros, el periodista Carlos Dávila y el pintor Eduardo Arroyo. Y tres puntos más hacia la conquista del título. Tarde de sol, balance espléndido.