Un árbitro rodeado por jugadores que le protestan
Un árbitro rodeado por jugadores que le protestan - ÓSCAR DEL POZO
Suecia

Tarjetas verdes para premiar el juego limpio

La Federación de Fútbol de Estocolmo pondrá en marcha la medida a partir de este verano

CopenhageActualizado:

Se trata de una prueba y, por el momento, solo afectará a las competiciones de infantiles y juveniles, pero la Federación de Fútbol de Estocolmo desea tomar medidas para acabar con los problemas de mal comportamiento en los terrenos de juego. A partir de este verano, además de las ya conocidas tarjetas rojas y amarillas, los futbolistas suecos podrán recibir tarjetas verdes. No será el árbitro el encargado de enseñarlas, sino que, al final de cada partido, los entrenadores premiarán al jugador del equipo rival que mejor haya seguido las reglas del juego limpio.

«Cada vez vemos más niños hablando con los colegiados y cuestionando sus decisiones. Y no solo los jugadores, también lo hacen los padres. Queremos acabar con eso y promocionar el juego limpio. Creemos que es bueno premiar el buen comportamiento y no solo castigar el malo, como se ha hecho desde hace tanto tiempo», explicó Björn Eriksson, presidente de la Asociación de Fútbol de Estocolmo al diario The Local.

Las discusiones, las peleas entre jugadores o los intentos de engañar a los colegiados son imágenes demasiado habituales en el fútbol actual. Para Eriksson se trata de una medida necesaria ya que los niños imitan el comportamiento de sus ídolos. Un problema que no acaba en los límites del terreno de juego, sino que, en el caso de jugadores infantiles y juveniles, también se extiende a las gradas, con padres que no dudan en insultar a los árbitros o a los jugadores rivales. «Esperamos que esto dé lugar a un debate entre niños, padres y entrenadores. Si un niño puede ganar una tarjeta verde, es posible que sus padres dejen de gritar fuera del terreno de juego», comenta el directivo.

El ensayo de la nueva tarjeta verde se realizará en la Copa St Erik, un torneo juvenil que cada verano reúne en Estocolmo a cerca de 30.000 participantes. Y, si la idea triunfa, podría extenderse a toda Suecia, incluyendo las competiciones de fútbol profesional. «No estoy seguro de que esto pueda funcionar en la Allsvenskan (Liga Sueca). Tal vez dentro de unos años. Nuestra idea es cambiar una cultura», dice Eriksson.