Las hermanas Sánchez Alayeto, felices por los éxitos de 2017 - Foto: DE SAN BERNARDO / Vídeo: RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

PádelSánchez Alayeto: Las gemelas que han revolucionado el pádel

El juego más agresivo de la mejor pareja del mundo ha tranformado el circuito femenino con un estilo que ha creado escuela

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La historia de las hermanas Sánchez Alayeto (Zaragoza, 1984) comienza en una pista de tenis. Es ahí donde nacen sus sueños deportivos, rotos tras años de frustración con la raqueta. Campeonas de España en dobles en 2003, el paso a profesionales se les atragantó y fue entonces, «casi por casualidad», cuando el pádel se cruzó en sus vidas. Un flechazo que rescató aquellos sueños de adolescencia hasta convertirlas hoy en la mejora pareja del mundo del World Padel Tour (WPT). Un viaje lleno de altibajos que ahora viven y disfrutan desde lo más alto, felices por haber tocado al fin la gloria con la que un día soñaron.

A primera vista, cuesta diferenciar a una de la otra. María del Pilar y María José –«Mapi» y «Majo», como se las conoce en el circuito– son gemelas y esa complicidad se nota también en la pista. «Tratamos de que sea una ventaja. Un punto a favor. Tenemos mucha confianza y nos compenetramos muy bien, aunque a veces esa confianza hace que nos digamos las cosas de malos modos», reconocen a ABC pocas horas antes de comenzar hoy de manera oficial la temporada. Será un año complicado para ellas, después de haber ganado nueve de los once torneos posibles en 2017. «Somos la pareja a batir y sabemos que van a venir a por nosotras, pero trabajamos para repetir e incluso mejorar lo del año pasado», explican. Para entender ese salto de gigante experimentado en la campaña anterior hay que mirar hacia el diván. Al trabajo psicológico de Iciar Eraña, que les ha ayudado a mejorar sobre la pista. «Lo más importante para trabajar el aspecto mental es que el deportista quiera hacerlo. Si no existe esa voluntad, es imposible. Para nosotros es algo fundamental, nos ha dado el empujón que necesitábamos para estar ahí arriba», apuntan.

Porque aunque ahora dominen con autoridad el circuito, no siempre fue así. Desde que decidieron dedicarse al deporte de la pala, hace ya una década, hasta hoy han atravesado muchas curvas. «Llegamos a dudar de nosotras. De nuestro estilo. Nuestro pádel era tan distinto al resto –más rápido y físico– que nos planteamos si continuar así o cambiar, pero seguimos el mismo camino y creemos que hoy en día hemos aportado nuestro granito de arena para transformar un poco este deporte.El pádel femenino se ha vuelto más agresivo y eso implica que hay que prepararse mejor y cuidarse mucho más», señalan ambas.

A pesar de su ránking y sus éxitos, los ingresos económicos de la mejor pareja femenina están aún lejos de los de Bela y Lima, sus homónimos masculinos. «A pesar de las diferencias que aún existen en los premios, estamos agradecidas al WPT porque está haciendo un gran esfuerzo por el pádel femenino. Poco a poco esa distancia tiene que ser menor y esperamos que llegue un día en el que los premios puedan igualarse», afirman. De hecho, en un intento por cerrar esa brecha el propio circuito ha creado este año una prueba específica solo para mujeres. Pequeños pasos hacia una igualdad que esperan que sea real en unos años.

Las gemelas confían en mantenerse en lo más alto mientras llega ese momento. «No nos imaginamos separadas, jugando con otras parejas. Empezamos así y acabaremos juntas también. Tendría que haber una hecatombe para que no fuera así. Desde niñas hemos sido inseparables. Éramos las típicas que nos jugábamos con los chicos a todos los deportes. Nunca nos hemos sentido excluidas. Ojalá no hubiera deportes de niñas y de niños», señalan.