La salida del estadio, un caos

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Varios jugadores tuvieron que abandonar los vestuarios del estadio del Anderlecht escoltados por dos policías hasta alcanzar el autobús ante la aglomeración de aficionados, en su mayoría emigrantes españoles, que se congregaron en el camino entre la caseta y el vehículo en busca del autógrafo o la foto con su ídolo. Y es que la medidas de seguridad en torno al equipo blanco fueron irrisorias. Los porteros encargados de vigilar los accesos al estadio hicieron la vista gorda y permitieron el paso a los aficionados hasta la misma puerta del vestuario. Increíble, pero cierto. Y la UEFA sin dar señales de vida ante la disconformidad del jefe de seguridad del conjunto blanco, Julio Cendal.

Ante este mini caos, los responsables del estadio acordaron que los jugadores atravesarían la muchedumbre escoltados. El conejillo de indias fue Rivera. Recibió agasajos y alguna «colleja» gratuita. El siguiente fue César, Geremi... hasta que Cendal dijo «¡basta! Por aquí no sale ningún jugador más», y finalizó la pasarela. Se vivieron momentos de guasa y de incertidumbre y tuvo que intervenir hasta el mismísimo presidente del Anderlecht. Al final se apartó a la gente y los jugadores pudieron alcanzar el autobús.