Alejandra Quereda, Lourdes Mohedano, Carlos Agulló, Jesús Carballo, Elena López, Artemi Gavezou, Sandra Aguilar, Jaime González y Carmen Cabrera, en el estreno del documental - JOSÉ RAMÓN LADRA
Deporte femenino

La rítmica más allá de las medallas

El equipo que logró la plata en Río 2016 rueda un documental sobre los valores del deporte

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Emocionaron en plata en el tapiz de los Juegos de Río 2016. La medalla que les faltaba por lograr después de dos ciclos olímpicos llenos de éxitos europeos y mundiales, sacrificios, lesiones, alegrías y sueños cumplidos. Un segundo escalón en el podio solo por detrás de Rusia en un pabellón brasileño rendido a sus pies y al ritmo de música española y samba. Detrás de esa medalla, Alejandra Quereda, Lourdes Mohedano, Artemi Gavezou, Elena López y Sandra Aguilar, un equipo irrepetible que se ha ganado el reconocimiento por su arte en el tapiz y su calidad humana fuera de él. Muestra de ello es «Más que plata», el documental que han protagonizado tras un viaje a la India y que se estrenó ayer en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

La idea surgió de la Federación de Gimnasia, y está apoyado por Iberdrola, que no solo ofrece recursos y visibilidad con el deporte femenino en las pistas sino que amplía su implicación con iniciativas como esta. El objetivo era que las subcampeonas olímpicas ayudaran a otras niñas que practicaban rítmica en una escuela desfavorecida de Pune (India) con consejos, trucos, materiales aportados por diferentes empresas, ropa, alguna clase maestra… Pero la verdadera lección se la han traído las españolas en la maleta, una experiencia vital que no olvidarán nunca y que subraya la importancia de que el deporte es uno de los mejores lenguajes y transmisores de amistades y valores. «Fuimos a la aventura, no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Pero nos llevamos un aprendizaje de vida único. Ver lo felices que son y lo que disfrutan a pesar de las condiciones que tienen en cuanto al entrenamiento, con moquetas rotas, suelos de hormigón, sin apenas material… y ver que se tiran al suelo y hacen lo que haga falta por mejorar un ejercicio. Y la alegría, la humildad y la amabilidad con las que te trata todo el mundo», explica Quereda para ABC.

«Una experiencia inolvidable que me ha enseñado a valorar más lo que tenemos. Les regalamos materiales, ropa de entrenar. Les montamos bailes y les enseñamos ejercicios de técnica que ellas no tenían. Y ellas nos han enseñado que con pocos medios se puede ser feliz y disfrutar», añade Lourdes Mohedano. «Nos repetían que estaban viviendo un sueño, que no se creían que hubieran sido ellas las elegidas. Y la entrenadora también, que da la vida por ellas y se desvive por la rítmica. Les paga los maillots, a algunas no les cobra, o les consigue becas para que sigan entrenándose...», continúa Quereda.

Lección de vida

Para que esas emociones pudieran ser plausibles en la gran pantalla, Carlos Agulló, director del documental, viajó sin una idea cerrada de guion. Todo fluyó en la amistad que trabaron las deportistas y en la capacidad de comunicarse a través del deporte. «Querían hacer una coreografía el último día. Propuse que las españolas les enseñaran flamenco a las indias y ellas música india y que hubiera una coreografía fusionando las dos músicas. Fue muy divertido y muy instructivo». «Hablábamos en inglés, pero en realidad casi te comunicabas más con el propio deporte, con el baile, con la pasión que compartíamos por la gimnasia», confirma Mohedano.

«Lo que iba a ser un proyecto centrado en el deporte es una lección de vida. Y yo también me llevo una amistad con las cinco, que ha sido un lujo verlas trabajar: entrenarse en un suelo de hormigón, sin techos ni temperaturas ni nada reglamentario cuando ellas están acostumbradas a un tapiz olímpico y han ganado una plata en unos Juegos. Y un viaje a la India que me ha enseñado la alegría a pesar de no tener nada. Hay un tráfico horroroso y nadie se enfada con nadie. Es una sonrisa perpetua», completa Agulló, que contó con un reducido equipo técnico y que encontró el título en la sala de montaje, cuando descubrió el verdadero mensaje del viaje: «Ver que gente de diferentes partes del mundo, con diferentes idiomas y de economías distintas se unen por el deporte: el equipo, el esfuerzo, las alegrías… todo lo que tanto las españolas como las indias viven cada una en sus diferentes niveles. Al final, ahí aprendimos todos que en la vida hay algo más que ganar medallas de plata. Lo importante es el camino, el día que te vas a la cama después de entrenarte contento por cómo te ha ido, aunque no haya ninguna medalla». «En la gimnasia, y el deporte en general, lo importante está más allá de los resultados», completa Quereda, plata olímpica, oro en sentimiento.

Futuro a corto plazo

A todos se les hizo corta la vivencia. Pero la amistad también ha traspasado las fronteras y unas y otras siguen comunicándose hoy, meses después del viaje. «Tenemos un grupo de whatsapp y nos van preguntando cosas para mejorar los ejercicios, nos preguntan cómo estamos...», dice Mohedano. «O mandan vídeos para que les digamos qué tienen que mejorar», prosigue la capitana.

Una semana que no olvidarán y que da más lustre aún a su plata olímpica. Todavía en época de descanso después de dos décadas dedicadas en exclusiva al tapiz, se plantean objetivos a corto plazo. Mohedano ha visto en la interpretación una forma de dar salida a su prestancia ante las cámaras y estudia Arte Dramático como salida profesional: «He cogido algo de la interpretación de la gimnasia y he visto que disfruto. Ahora mi objetivo profesional es formarme como actriz y dar lo que pueda».

Quereda aprovecha el descanso para continuar sus estudios de Medicina, y para pasar por el quirófano. «Por fin me opero el día 20. Es una lesión atípica, no sabían cuál sería la mejor forma para tratarla y ni siquiera si esta cirugía va a recuperar el ritmo de entrenamiento. A ver si mejora el dolor, porque ya no es solo en el tapiz, es también en el día a día», confirma la capitana, que esperará el resultado de la operación para ver si puede volver a la exigencia de la competición. No obstante, no se desvincula de la rítmica. «A pesar de lo que sufrimos, en todos los momentos lo echo de menos. Se hace raro. Vamos paso a paso. Y se agradece mucho el apoyo de Iberdrola que están mucho por el deporte femenino y por su visibilidad. En definitiva, ayudar. El número de licencias crece cada año y la afición española es la mejor del mundo y la más numeroso. Algo de culpa tendremos nosotras. Con los buenos resultados hemos llegado mucho más». A la plata en Río 2016, y a toda una lección de vida más allá de la medalla.