Golf | Open Británico

Rahm, el nuevo Ballesteros

El vizcaíno le toma el pulso al British y arranca tercero, junto a Sergio García (-3)

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La sombra de Seve Ballesteros es muy alargada en el mundo del golf. Y en el Open Británico, mucho más. Por eso, si un jugador le tiene como ídolo y quiere emular sus éxitos, este es el torneo en el que debe imitarlos. Jon Rahm ha declarado por activa y por pasiva que el de Pedreña es su modelo a seguir. Se ha visto todos sus vídeos, se sabe sus logros de memoria y trata de continuar su estela incluso más allá de los campos. De hecho, ha creado una competición benéfica junto a los hijos del genio para fomentar el golf entre los más pequeños.

Sin embargo, Rahm tenía hasta ahora una espina clavada en su amor propio. A pesar de su juventud (24 años) y de su corta experiencia (tres campañas de profesional) sentía que no había triunfado todavía en el terreno natural de su maestro. En los otros tres majors ya había logrado acabar entre los cinco primeros, pero en las islas no se había hecho con el ritmo de los links. De hecho, el año pasado ni siquiera superó el corte en Carnoustie, cuando el accidente de tráfico de un amigo que había acudido a animarle trastocó su estado de ánimo y le hizo marcharse del torneo con una gran preocupación.

Pero este año es diferente. Sabe que estos recorridos se juegan de otra manera y venía preparado para ello. «Aquí hay que pegar buenos golpes y ponerla en green para tener opción de birdie -reconoce-, si vas fuera es muy difícil hacer approach y putt. Hay muchas opciones de puntuar, más que en otros torneos. Lo hace bonito, es una belleza natural que lo hace diferente, único». Concienciado, llegó a Royal Portrush con la dinamita a punto de estallar (fue segundo hace dos semanas en el Open de Irlanda, en un recorrido similar a este) y demostró desde el primer momento que venía a por todas. Comenzó como una moto (cinco birdies en los primeros nueve hoyos) y se puso líder en un momento mágico en el que todo le salía rodado. Por desgracia, en los hoyos de vuelta le vino un bajón al no comprometerse con golpes puntuales y eso le llevó a perder dos golpes de su renta. Aun así, su tarjeta de 68 es la mejor que ha logrado hasta ahora en un British y está muy orgulloso de ello. «Por supuesto que hubiera preferido empezar flojo y luego remontar que hacerlo al revés, pues siempre queda un sabor agridulce -reconoció- pero habría firmado este resultado antes de empezar sin dudarlo. El primer día no se gana un major, pero sí que se puede perder. Estoy muy contento».

Sergio García, magistral

Si la actuación del vasco merece un sobresaliente, la misma nota hay que otorgarle a Sergio García, que demostró que conoce estos campos como el que más. Salió en el turno de mañana y fue recogiendo los frutos que le daba el campo sin forzar la máquina, esperando a que cayesen por su propio peso. De esta forma se colocó bajo par y luego aguantó una tarjeta de 68 (tres abajo) que le sirvió para estar en la parte alta de la tabla desde el el primer momento t para terminar la jornada tercero, empatado con Jon y a solo dos golpes del líder, el estadounidense J. B. Holmes (-5).

Para García este resultado fue una confirmación de que después de la semana de Valderrama le han vuelto las buenas sensaciones, a lo que ha contribuido mucho el calor del público local. «Llevo jugando en estos campos desde los 14 años y aquí me quieren mucho, lo que me lleva en volandas. Siento el apoyo en todo momento», comentó el castellonense, que recibió una ovación de lujo al llegar al hoyo 18. Quizá ahora que llega sin presión pueda sacar lo mejor de sí mismo, como cuando ganó en Augusta sin ser favorito.

En la dureza de Royal Portrush, Rahm y García fueron los únicos españoles bajo par, pues tanto Adrián Otaegui y Rafa Cabrera (+2), Adri Arnaus (+4), Jorge Campillo (+5) como Miguel Ángel Jiménez (+11) sufrieron bastante en el campo y tendrán complicado pasar el corte. Aunque una vuelta baja hoy lo pueden arreglar.