Jon Rahm consiguió igualar el domingo su mejor posición en un major, el cuarto puesto del Masters
Jon Rahm consiguió igualar el domingo su mejor posición en un major, el cuarto puesto del Masters - AFP
Golf

Jon Rahm: «He controlado mi rabia»

El golfista español reconoce que el trabajo mental que ha realizado le ha hecho subir el nivel

Estados UnidosActualizado:

La irrupción de Jon Rahm en el golf profesional fue tan abrumadora (alcanzó el número dos del mundo y cinco victorias internacionales en apenas dos años) que pronto se le empezaron a exigir victorias en los grandes. Algo que Sergio García tardó diecinueve años en conseguir y que en toda su carrera solo lograron para España Severiano Ballesteros (en cinco ocasiones) y José Mari Olazábal (en dos). Era demasiada presión para un chaval de 23 años y lo malo es que era él mismo el que se exigía la victoria en cada Grand Slam. Por eso, cuando luego las cosas no salían bien, llegaban la frustración y las malas rachas.

Afortunadamente, este año todo ha cambiado. El vizcaíno ha realizado un gran trabajo mental para afrontar las cosas de esta manera y se ha visto reflejado a las mil maravillas en el campo de Bellerive, sede del PGAChampionship. «He logrado de nuevo un cuarto puesto en un grande y estoy muy orgulloso de la semana que he tenido, con cuatro vueltas bajo par y un resultado de menos 11 en un major. Me agrada ver que todo el esfuerzo que hemos hecho ha sido provechoso», declaró. Tanto es así que ha conseguido obtener un gran rendimiento deportivo con la estrategia psicológica que traía preparada. Su temperamento, volcánico muchas veces, le había causado malas pasadas, pero eso ya es agua pasada. «Mi comportamiento estos días ha sido el mejor que he tenido en mi vida en un campo de golf. He podido controlar mi rabia y he combinado agresividad con tranquilidad; esa es la línea en la que debemos seguir trabajando».

El cambio producido no solo le ha permitido obtener grandes réditos en la clasificación, sino que le ha hecho disfrutar de su profesión. «Es la vez que me he sentido más a gusto en un campo de golf en mucho tiempo. He hecho un gran trabajo psicológico esta semana para aceptar que los golpes malos iban a llegar. Lo he asimilado muy bien, esperando a que llegaran luego los buenos», explicó.

Sin obligaciones

Hasta hace poco llegaba muy presionado a los grandes y a los campeonatos que quería ganar, como le sucedió en Valderrama. Quería hacerlo tan bien que al final reventaba por algún sitio. Pero este año, después del cuarto puesto del Masters, todo cambió. «Gané el Open de España y eso me demostró que podía sobrellevar una presión mucho mayor, porque no se trataba solo de ganar un torneo para mí, sino hacerlo para contentar a toda la gente que había llenado el Centro Nacional para verme. Era una gran responsabilidad y estoy muy orgulloso de cómo pude con ella». A raíz de entonces, empezó a cambiar su actitud en el campo. «Antes yo era el primero que me quejaba por los golpes fallados y era sobre todo una forma de desviar la responsabilidad hacia otro sitio. Sin embargo, ahora analizo la situación antes de salir y veo que, si por ejemplo los greens están húmedos, va a haber muchos putts que no van a llegar; así que lo acepto antes de salir y no me cabreo por ello».

«Ha sido divertido y emocionante ver todo el apoyo del público a Tiger; a ver si pronto me lo gano yo también»

Es un buena forma de afrontarlo, aunque una cosa es pensarlo y otra bien distinta, hacerlo. La lucha interior que ha tenido que soportar esta semana ha debido de ser enorme, conociendo su explosiva forma de ser. «Estoy agotado porque he trabajado mucho mentalmente para mantenerme equilibrado y no dejar que los errores me frustraran. Es difícil, porque mi carácter es como es y a veces no me puedo controlar», asume con sinceridad. No obstante, en el problema está la solución, porque es consciente de que «también es bueno que de vez en cuando salga la tensión que llevo dentro. Lo que tengo que conseguir es canalizarla hacia el lado positivo, como sucedió el domingo en el hoyo 17, cuando a un bogey le siguió un birdie en el 18. Los enfados han de ser un estímulo para remontar, no un lastre».

En la línea de buenas sensaciones que se lleva de Misuri hay un recuerdo que no podrá olvidar nunca: la actuación de Tiger Woods en la última ronda, que vio en primera persona desde el partido de detrás y que, lejos de presionarle, les estimuló aún más. «Ha sido muy divertido, verle. He disfrutado muchísimo y me ha emocionado como aficionado. No pensaba que yo fuese a vivir esa experiencia junto a mi ídolo, con la exhibición de juego que ha dado y el apoyo del público en todo momento… ha sido genial. A ver si la próxima vez consigo que esos aplausos sean para mí», bromeó.