Dopaje

Móviles prepago, enfermeros y agujas en el hotel

La redada de dopaje en Austria apunta a otros deportes: balonmano, fútbol, natación y ciclismo

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En el sumidero del dopaje descubierto por la policía austriaca no se ha impuesto la negación, la mirada para otro lado o la disculpa estrambótica tan habituales en otros procesos conocidos. Los atletas interrogados, el médico detenido y los satélites de la operación retenidos han confesado la existencia de una red de dopaje «extremadamente profesional». Max Hauke, el esquiador al que los agentes interceptaron practicándose una transfusión de sangre en su habitación, admitió en el periódico local Kronen que los inquilinos del programa de dopaje utilizaban teléfonos anónimos, de prepago se supone, enfermeros especializados de ayuda y jeringuillas preparadas para la reinfusión en los hoteles cercanos a la consulta del doctor Schimdt en Erfurt (Alemania). Una tela de araña que la especulación en la prensa austriaca y alemana ya empieza a situar en otros deportes, como el fútbol, el balonmano, la natación y el ciclismo, ya afectado con dos corredores.

Una vez más, la confesión de un arrepentido ha desembocado en una operación de dopaje. Fue el esquiador de fondo austriaco Johannes Durr quien desveló en un reportaje de la televisión germana ARD lo que lleva a un deportista a ingresar en los submundos del dopaje. El documental «Inside the mind of a doper (Dentro de la mente de un dopado)» se emitió el pasado mes de enero. A partir de ahí actuó la policía austriaca.

Lo mismo sucedió en el gran escándalo de dopaje en el deporte ruso en 2014, que fue iniciado por los denunciantes Yuliya y Vitaliy Stepanov, y el terremoto del dopaje en los Juegos de Sochi, desbrozado por el ex director del laboratorio antidopaje de Moscú, Grigory Radchenkov, quien hizo incluso un serial televisivo sobre lo que conocía.

Johannes Durr aseguró en el reportaje de televisión que se dio cuenta de que tenía que recurrir a las drogas para escalar en las listas de resultados. Una declaración reveladora sobre cómo funcionan el deporte de elite en según qué escenarios. Y más cuando afectan a países de rango medio o alejados del poder económico, como en este caso los estonios Karel Tammjaerv y Andreas Veerpalu y el kazajo Alexei Poltoranin.

Confesión y disculpa

Alexey Nakonechni, entrenador de Poltoranin, ha admitido la culpa en sintonía con las confesiones de los ciclistas Georg Preidler y Stefan Denifl, o el esquiador Max Hauke. «Respetables kazajos, les presento mis disculpas por la violación de las normas de dopaje cometidas por mi pupilo, pido perdón y me inclino ante todo el pueblo, sus padres y la dirección de nuestro país», dijo Nakonechni.

En una entrevista en la ARD, Johannes Durr asume vivir en dos personalidades, el bien y el mal. «He luchado todo el tiempo por ser competitivo. Una parte de mí me decía que eso no estaba bien, y la otra parte me decía que tiene que ser así. Era una lucha constante por hacer lo correcto. Pero perdí la pelea».

La ARD desliza que podría haber 60 bolsas de sangre requisadas y que, por tanto, la nómina de clientes de Schmidt podría llegar a 20. Como en la operación Puerto con Eufemiano Fuentes, un deportista era propietario de varias bolsas.