operación galgo

Marta se escapa del galgo

La atleta, exculpada de suministro de fármacos sin receta a su liebre, queda limpia de todo cargo por dopaje

M. A. BARROSO
madrid Actualizado:

El rostro más visible de la Operación Galgo—que investiga una supuesta trama de dopaje en el deporte— ha encontrado su redención definitiva. Un auto de la juez que lleva el caso, Mercedes Pérez Barrios, le despeja el horizonte legal. Siete meses después de que Marta Domínguez saltara a la portada de los medios por esa turbia historia, la mejor atleta española de la historia, campeona del mundo en 3.000 obstáculos y de Europa en 5.000, la heroína de la cinta rosa al pelo que simbolizó la aportación de las mujeres a los éxitos del deporte español, queda exculpada de suministro de fármacos sin receta a su compañero de entrenamiento, Eduardo Polo.

En abril pasado la magistrada acordó el sobreseimiento provisional y el archivo de las actuaciones relativas a la comisión de un supuesto delito de dopaje deportivo de la atleta y su representante, tras confirmar la Agencia Española del Medicamento y la Agencia Estatal Antidopaje que las botellas facilitadas por ambos al fondista Alberto García no contenían sustancias prohibidas. Un mes después, anuló las escuchas telefónicas practicadas por la Guardia Civil a la atleta y a otros implicados. Marta Domínguez solo tiene pendiente el cargo de infracción fiscal, aunque es probable que a finales de este mes también sea retirado, según confirmaron a Efe fuentes cercanas al caso: «El tema fiscal está regularizado desde hace mucho tiempo. Estamos esperando que la juez confirme que todo está en orden». Por lo tanto, la palentina queda limpia de todo cargo por dopaje. La mediática pieza de caza mayor ha escapado del galgo.

Sobre el supuesto suministro de un fármaco a su liebre, las mismas fuentes explicaron que era un tratamiento antiinflamatorio denominado iontoforesis «muy común entre los atletas cuando sufren una lesión. Consiste en la aplicación de electrodos en la zona lesionada para facilitar la absorción de los antiinflamatorios. Es un tratamiento habitual en el deporte pero que exige el apoyo de otra persona. Aquel día, Marta tuvo que ayudar a Eduardo porque el fisioterapeuta se había ido a Madrid para asistir a un curso».

Escuchas y reacciones

En el anterior auto la juez consideró que la intromisión en las comunicaciones de Marta Domínguez no estaba justificada porque con las escuchas practicadas a otros implicados en la Operación Galgo —entre ellos, su entrenador, César Pérez— ya estaban controladas las llamadas efectuadas o recibidas por la atleta. Según el documento, en las investigaciones llevadas a cabo por la Unidad Central Operativa de Policia Judicial de la Guardia Civil (UCO), «respecto a la conducta de Marta Domínguez, se observa una suerte de confusión entre las conductas sancionables en el ámbito deportivo y las conductas penales, pues efectivamente lo que se pone de manifiesto son las sospechas de que Marta Domínguez fuese consumidora de sustancias prohibidas en el deporte, lo que daría lugar a una sanción en dicho ámbito pero nunca a una imputación penal, y por tanto la intervención de su teléfono tenía por objeto determinar, en su caso, quién le suministraba tales sustancias, injerencia admitida por nuestra Jurisprudencia (...)».

Fuentes del Consejo Superior de Deportes indicaron a ABC que este organismo «asume y respeta las decisiones judiciales como en su día respetamos el comienzo de las pesquisas». Por su parte, la dirección nacional del Partido Popular instó al ex ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba y al ex secretario de Estado para el Deporte Jaime Lissavetzky a pedir perdón a Marta Domínguez. A día de hoy, el único pagano de la Operación Galgo ha sido el atleta de orígen etíope Alemayehu Bezabeh, sancionado con dos años de suspensión y una multa de 3.001 euros por tentativa de dopaje.