Bolt, en una prueba de velocidad en Jamaica de 2016
Bolt, en una prueba de velocidad en Jamaica de 2016 - REUTERS
Atletismo

Maratón en tierra extraña

Jamaica, país que capta a los atletas más rápidos y desdeña a los fondistas, organiza su primera carrera de 42.195 metros

Actualizado:

Cuenta la leyenda que el agotador entrenamiento desde la infancia es la base del rendimiento en la pista de los velocistas jamaicanos. El deporte en las escuelas se ha resumido durante décadas en echar carreras en los patios, a falta de otras infraestructuras más potentes que hubiesen permitido a sus habitantes emplearse en el fútbol, el baloncesto o el ciclismo. No había otra diversión en Jamaica. Y sus jóvenes corren. En la isla no hay referencias hacia Cristiano Ronaldo, Messi, Lebron James o Tiger Woods. Hay estatuas que saludan a la inoxidable Merlene Ottey, campeona del mundo de 200 y múltiple medallista olímpica, a Don Quarrie, oro de 200 en los Juegos de Montreal 76, y al dios Usain Bolt, ganador de todo en 100 y 200. En el país que santifica a sus velocistas y desdeña a los fondistas por inservibles para el atletismo se va a celebrar un maratón el próximo 17 de marzo, el Kingston City Marathon.

En contra de cierta creencia popular, la especialización de Jamaica no nació con Usain Bolt y su hegemonía global, su triple triplete olímpico (oro en Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016 en 100, 200 y 4x100) y su simpática imagen de líder global. En los Juegos de Londres de 1948 ya hubo dos atletas jamaicanos al frente de los 400 metros, Artur Wint (el vencedor) y Herb McKenley (plata).

La tradición lo es todo

Vino después un boom de supersónicos caribeños que triunfaron para su nación (George Rhoden, Don Quarrie, Merlene Ottey, Grace Jackson) o bien emigraron al extranjero en busca de becas universitarias que les procuraron un porvenir económico. El célebre dopado Ben Johnson (se nacionalizó canadiense), Linford Christie (británico) o Donovan Bailey (también en Canadá), todos campeones olímpicos o mundiales. «La tradición lo es todo en el atletismo», describe Jorge González del Amo, responsable federativo del mediofondo español. Llegó después la explosión con Bolt. A la sombra del mito crecieron Yohan Blake, Asafa Powell, Elaine Thompson, Omar McLeod y tantos otros. A la admiración se unieron las sospechas de dopaje, sobre todo después de que Nesta Carter diese positivo en los Juegos de Pekín 2008 y al relevo 4x100 que lideraba Bolt se le retirara el oro. Nadie en Jamaica llamó tramposo a Carter. Son cosas del deporte, vinieron a decir.

«En Jamaica existen dos tipologías de atletas –comenta González del Amo, el primer español que corrió los 1.500 en 3 minutos y 40 segundos–. Los caribeños, que son altos, fuertes y musculados, que proceden de la etnia de los antiguos esclavos africanos. Y los abisinios, pequeños, flacos, estilizados, cuyo origen es etíope. Son los velocistas y los fondistas. En Jamaica todos se dedican a la velocidad y se descarta a los fondistas porque se considera que no valen para el atletismo».

En Río 2016, Jamaica presentó una delegación de 59 miembros diversificados en cuatro deportes. El 85 por ciento pertenecían al atletismo en pruebas de velocidad. Su cosecha fue fabulosa: seis oros, cuatro platas y dos bronce. En el último Mundial de Atletismo, solo un atleta jamaicano, Kemoy Campbell, concursó en una carrera que no fuese de velocidad, los 5.000 metros.

«Es cuestión de tradición –aporta González del Amo–. Finlandia y Estonia, sobre todo Finlandia, producen una cantidad asombrosa de lanzadores de jabalina. No hay ninguna razón, salvo la tradición. En Jamaica los entrenadores rastrean el país para buscar y captar a los velocistas. Tienen ayudas estatales y es el deporte nacional. No buscan a los abisinios. No trabajan con ellos y nos lo hacen correr. Y así no pueden salir fondistas».

Sucedió en Londres 2017 que Jamaica abdicó, junto a Bolt, en las pruebas que habían dominado históricamente. El gen delegó sus funciones. Bolt perdió la final de 100 metros, superado por Gatlin y Coleman, y no se presentó a la de 200, la que ganó un blanco, el turco Ramil Guliyev, sin ningún jamaicano en la final. Las mujeres caribeñas sufrieron tanto como sus compatriotas. La favorita Elaine Thompson sucumbió en 100 metros, quinta, ante Bowie, TaLou, Schippers y Ahouré. En la final de 200 ni siquiera había una representante jamaicana para calibrar la talla de la vencedora, la holandesa Schippers. Los relevos no mejoraron el desastre. Bolt se lesionó en la final masculina. Las chicas capturaron un bronce amargo. La serena decadencia de Jamaica coincidió con el adiós del tótem del atletismo.

Negril y Marley

Será casualidad, pero justo ahora que Bolt es historia y las medallas escasean, Jamaica organiza un maratón. Será el 17 de marzo de 2019 en la capital Kingston, a 75 o 90 dólares por persona. La organización promociona la carrera recordando la amabilidad de sus gentes, la naturaleza exuberante, sus playas de ensueño (Negril, Montego Bay, Ocho Ríos), el Museo de Bob Marley, el Coconut, y los ritmos armónicos del reggae. Nada de hombres bala. Tal vez ha llegado el momento de buscar abisinios.